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El totalitarismo que viene

Me pregunto si lo que el Sr. Rodríguez Zapatero pretende es simplemente cambiar el antiguo saludo obligatorio con el brazo en alto y la mano abierta por otro igual pero con una mano que se cierra agresivamente en un puño. Vicente Boceta.

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La profunda crisis económica desatada desde hace dos años (y acelerada en el último) ha sacado a la superficie la tentación totalitaria que anida en populismos y socialismos de distinto pelaje. Sólo quiero referirme a cuatro ejemplos que pueden tener consecuencias muy negativas tanto globales como para España; especialmente para la libertad que tantos siglos costó ganar y que parecía definitivamente asentada tras el derribo de el Muro de Berlín hace ya 20 años y la consiguiente ruptura del mayor imperio totalitario que ha existido desde los tiempos de Napoleón.

En primer lugar la imposición político-burocrático del falso dogma de un catastrófico calentamiento global. A pesar de las crecientes dudas que existen sobre sus causas, magnitud, consecuencias y costes, lo cierto es que se ha impuesto entre los demagogos mundiales, desde Obama a Putin pasando por Sarkozy, Blair o Brown, la consigna de que "el debate ha acabado".

Según los nuevos dictadores del pensamiento único socialista (PUS) el ser humano es el gran culpable y las economías  desarrolladas deben invertir ingentes sumas en controlar las emisiones de CO2 debidas a la actividad humana. Sumas que, naturalmente, deberían detraerse  de otros proyectos de creación libre de riqueza para enterrarlos en costosísimas "industrias nacientes" que, además, no lograrían frenar la supuesta grave subida de las temperaturas más que en algunas décimas de grado, pero con un inmenso coste, no sólo en términos económicos sino también de bienestar, empleo y crecimiento.

Y todo ello cuando no está demostrado que sea el CO2 el principal responsable del calentamiento global ni cuál es la incidencia del aumento de CO2 en el aumento de temperaturas, (incluso para muchos científicos  es la temperatura la que precede al aumento de CO2). Es más, se elaboran informes como el Stern  que, a pesar de haber sido rebatido por científicos como Henderson, Nordhaus o Tol, deben implementarse siguiendo ese "diktat" totalitario al mejor estilo soviético de los seguidores de Michurin y Lysenko, los mismos que pretendieron condenar a Galileo por dudar del "consenso mayoritario". Pero la ciencia no avanza por consenso y al igual que cayó el muro caerá esta nueva imposición de la alianza social-populista de políticos y burócratas mundiales.

En segundo lugar podemos observar la actitud del nuevo Presidente de USA, ese nuevo mesías socialista, afirmando que existe entre los economistas unanimidad (de nuevo aparece la tentación totalitaria) sobre la necesidad de aplicar las medidas que él propone, las mismas que ya fracasaron estrepitosamente en la época de aquel social-populista que fue F. D. Roosevelt. Menos mal que en este caso, gracias a la vitalidad de la sociedad civil que todavía existe en EEUU, el Cato Institute ha emitido un comunicado de 200 economistas  no sólo negando esa unanimidad sino ofreciendo políticas económicas alternativas.

También los economistas  de la Escuela Austriaca, que habían predecido la actual crisis hace ya varios años (al igual que predijeron la Gran Depresión) han ofrecido otras soluciones alternativas a los problemas actuales. Pero sorprende que los grandes mandatarios se hayan alineado tras las ideas obamistas y estén imponiendo de nuevo ese PUS que acabará infectando a toda la sociedad global y haciendo más difícil una salida viable a esta crisis provocada por el intervencionismo estatal.

Ciñéndonos a España, y aunque aparentemente la dimisión del ministro Bermejo ha zanjado parte del asunto, es doloroso contemplar en tercer lugar cómo la defunción de Montesquieu anunciada por el entonces vicepresidente Guerra ha desembocado, como lógica secuela, en esa indecente escena entre el Poder Judicial y el Ejecutivo con el pretexto de una famosa cacería, simultánea con la iniciada por el socialista Sr. Garzón contra el Partido Popular. ¿Cómo puede aceptar un poder judicial neutral que un militante de un partido político juzgue a sus adversarios a los que previamente ha denigrado públicamente con una agresividad desaforada?

Con ser el espectáculo bochornoso, propio de una democracia bananera del estilo de Chávez (probablemente la que busca la izquierda española), lo realmente deleznable es la bendición que el presidente Rodríguez Zapatero concedió a la reunión quitando importancia al tema. Todavía más vergonzoso fue el caluroso aplauso que una nutrida representación del socialismo otorgó en el Parlamento español a la actitud chulesca del ex-ministro Bermejo, la misma que también adoptó el susodicho con los fastuosos gastos (pagados por el contribuyente español) con los que acondicionó su residencia privada en su ministerio. La vocación totalitaria de gran parte del socialismo parece sentirse encantada tratando de destruir la oposición democrática. ¡Cómo recuerda esta actitud a aquella "unidad de poder y coordinación de funciones" del régimen franquista!

Finalmente, en cuarto  lugar, aunque en orden de importancia debería figurar en el primero, hay que subrayar esa política de adoctrinamiento y lavado de cerebro que pretenden imponer los socialistas-populistas, acompañados esta vez de nacionalismos separatistas y de no pocos políticos conservadores, a través de esa nueva "formación del espíritu nacional" rebautizada ahora como Educación para la Ciudadanía. No sorprende que ese vieja idea de controlar las mentes de los niños propia del totalitarismo inherente al socialismo haya hecho de esta asignatura un objetivo fundamental de su política de control de la sociedad.

Lo que sí sorprende es la tibieza de algunos políticos del PP que no han reaccionado con la energía que se debiera ante el sectarismo antiliberal de todos los libros de texto. El ataque a las multinacionales, a la globalización, a la energía nuclear o la defensa de Cuba, el elogio de la progresividad de los impuestos, del socialismo y un largo etc., son ejemplos de lo que el socialismo entiende por libertad. Algunas perlas de distintos libros pueden dar una idea de por dónde va esta asignatura: "El socialismo es el freno de emergencia, la única esperanza para parar los pies al capitalismo". "Las empresas transnacionales se apoderan de los recursos de los más pobres". "La principal causa de la pobreza es la mala distribución de los recursos". "Hay motivos de peso para negar que EEUU o España sean Estados de Derecho".

A la vista de estos cuatro ejemplos, a los que se podrían añadir muchos más, me pregunto si lo que el Sr. Rodríguez Zapatero pretende es simplemente cambiar el antiguo saludo obligatorio con el brazo en alto y la mano abierta por otro igual pero con una mano que se cierra agresivamente en un puño.

Vicente Boceta Álvarez
, Técnico Comercial y Economista del Estado.

 

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