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La crisis de deuda no puede resolverse con más deuda

El principal problema es que las autoridades están intentando solucionar la crisis de la deuda añadiendo más deuda. Por si a alguien se le ha olvidado, EEUU está experimentando una seria crisis crediticia, es decir, una crisis de deuda. David Saied.

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El principal problema con la crisis económica actual es que las autoridades están intentando solucionar la crisis de la deuda añadiendo más deuda -algo parecido a intentar curar una infección viral mediante la inyección de más virus-. Por si a alguien se le ha olvidado, EEUU está experimentando una seria crisis crediticia, es decir, una crisis de deuda.

Todos los sectores de la economía americana están sufriendo de una adicción crónica al crédito, que se manifiesta en la enfermedad del exceso de deuda. La deuda familiar, empresarial y del Gobierno ha alcanzado máximos históricos. En consecuencia, no parecería lógico que el Gobierno federal luchara contra la crisis de deuda añadiendo billones de dólares a la deuda nacional y reduciendo los tipos de interés para impulsar aun más el crédito.

Una crisis de deuda sólo se puede solucionar amortizando y reduciendo la deuda; no se puede resolver añadiendo cada vez más deuda encima de una economía extremadamente sobreapalancada.

El crédito al consumo, que en 1950 sólo era el 6% de todo el Producto Interior Bruto (PIB), se ha triplicado en 2009 hasta el 18% del PIB. El crédito bancario, que en 1947 era el 45% del PIB, ha subido hasta el 67% en 2009. La deuda familiar, que en 1957 se situaba sólo en el 45% del ingreso nacional, tuvo su máximo del 120% en 2007.

Según la Oficina de Presupuestos del Congreso (Congressional Budget office, CBO), la deuda federal, que ya estaba en un nivel alto del 41% del PIB en 2008, se espera que se dispare hasta el 200% antes de 2038. La CBO espera que la deuda federal crezca hasta el 60% del PIB en 2010.

Sin embargo, si usted lee las declaraciones de quienes elaboran y ejecutan las políticas (policy-makers), parecería que el problema no es el exceso de crédito, sino justo lo contrario. Desde su punto de vista, el problema es la falta de crédito. El 14 de abril de este año, el Presidente Obama hizo los siguientes comentarios acerca de la crisis:

"El segundo paso ha sido curar nuestro sistema financiero para que el crédito fluya de nuevo a empresas y familias. […] La clave de esta crisis financiera es que demasiados bancos y otras instituciones financieras pararon simplemente de prestar dinero […] Estoy de acuerdo […] en que debemos proporcionar a los bancos el capital y la confianza necesaria para empezar a prestar otra vez".

Más recientemente, el 21 de Julio, el presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, afirmó  que "muchas de las mejoras en las condiciones financieras tienen origen, en parte, en las medidas tomadas por la FED para impulsar el flujo del crédito". Y muchos líderes republicanos han realizado afirmaciones similares.

Parece claro que los policy-makers están de acuerdo en algo: quieren más crédito en el sistema. Pero lo que esto significa es que, deliberadamente o no, los policy-makers quieren que los americanos y el país incurra en todavía más deuda.

La espiral del crédito y la deuda

Argentina sufrió un colapso financiero similar en 2001, cuando su deuda externa había ascendido hasta el 120% de su PIB. Como en la mayoría de países que se han recuperado de una crisis financiera, la deuda total de los consumidores, empresas y Gobierno había caído significativamente tras el pinchazo de la burbuja. Por ejemplo, la deuda externa de Argentina cayó a apenas el 46% del PIB en septiembre de 2008. Esto no fue una coincidencia; la reducción de su deuda era un paso necesario para salir de la crisis.

Sin embargo, EEUU parece caminar hacia la dirección opuesta. Como se ha mostrado arriba, la deuda federal está creciendo a tasas insostenibles, y el crédito bancario, contrariamente a lo que muchos (incluído el presidente) creen, ha continuado creciendo.

El crédito bancario aumentó desde los 9,15 billones de dólares en el comienzo de la crisis en septiembre de 2008 hasta los 9,31 billones en junio de 2009. La única manera de resolver una crisis de deuda -un camino que ha sido demostrado por otros países que han sobrevivido a crisis similares- es reducir drásticamente los niveles totales de deuda.

La clave es reducir la deuda

Los individuos, las empresas y el Gobierno, todos deben apretarse el cinturón, reducir los gastos, y vivir dentro de las posibilidades de cada uno. ¿Cómo puede una política monetaria que fomenta el crédito y una política fiscal que genera más deuda resolver la crisis de deuda? La respuesta es clara: no se puede.

De alguna manera, el estilo de vida del pueblo americano y de su Gobierno ha sido una negación de la realidad. En los últimos 50 años, EEUU ha estado viviendo a crédito y acumulando excesivas deudas. Esta crisis financiera, si no se hubiera intervenido masivamente, habría sido una llamada de atención. Habría forzado la reducción de deuda en todos los sectores.

Sin embargo, los políticos no están permitiendo que se produzca esta necesaria limpieza, no sólo a través de sus políticas fiscales y monetarias, sino también mediante políticas públicas que evitan algunas ejecuciones hipotecarias y liquidaciones.

No sólo la aparente prosperidad económica de los últimos 50 años fue artificial e insostenible, sino que esencialmente fue una prosperidad prestada. Y lo que es peor, los fondos y recursos se tomaron prestados no de ahorros reales, sino de dinero creado artificialmente que fue proporcionado por la Reserva Federal.

Ésta es la cruda realidad de la economía norteamericana actual. La prosperidad de las últimas décadas ha sido en su mayor parte una gran ilusión generada por el crédito creado artificialmente. Esta crisis financiera es sólo la "ejecución" de la economía nacional. En otras palabras, el mercado está simplemente tratando de forzar a la economía americana a que pague su deuda.

El necesario ajuste del mercado

Por tanto, cualquier política que tenga los efectos contrarios -es decir, cualquier política que promueva o incremente la deuda- sólo agravará aun más las cosas. Mediante la acumulación de billones adicionales a la deuda nacional, el Gobierno deberá mantener los tipos de interés bajos durante un largo periodo, fomentando la generación de mayores cantidades de deuda. El resultado de esto serán niveles de deuda insosteniblemente elevados y la peor crisis financiera que jamás haya visto la historia de la humanidad. 

Artículo elaborado por David Saied y publicado originalmente en el Von Mises Institute.

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