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La fábula del euro

A Alemania le ha faltado tamaño para convertirse en un Imperio, de ahí la creación de la zona euro. Sin embargo, para mantenerse en este selecto club se precisa disciplina, mucha disciplina fiscal.

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No comprendí el valor de una moneda -no me refiero al valor de cambio, si no al testimonial- hasta que visité el Museo de Pérgamo en Berlín. Buscaba monedas que tuvieran tallado el "pileus" o gorro frigio. Era un gorro de fieltro en forma de campana, que llevaban los esclavos romanos cuando se les liberaba de tal condición y que, enrollado por el borde, dió origen al "beret rouge" o símbolo de la Revolución Francesa.

Lo encontré tallado en una moneda. Allí estaba, dando fe de una parte de la Historia. La moneda ha sido testigo mudo, pero relevante a lo largo de la Historia, ya que permanece como recuerdo de grandes Imperios.

Vienen a la memoria nombres de monedas como el Dracma, el Denario, el Sextercio, el Dirham, el Real de a Ocho, y otras más recientes como la Libra y el Dólar que, en la actualidad, no son recordados como moneda sino, en su formato reciente, como billete. Cada moneda a su vez está asociada a nombres como Grecia, Persia, Roma, el Islam, España, Gran Bretaña y los Estados Unidos, y de una manera u otra son parte de la tradición cultural.

Al considerar la importancia de la moneda repararemos en que los Imperios que las avalaban contaban con una vasta extensión geográfica, siendo el caso de Japón llamativo en lo relativo a lo minúsculo de su tamaño respecto a la importancia de su moneda, al mismo tiempo que el de Rusia lo es en sentido contrario, dada la escasa relevancia de su moneda respecto a su extensión geográfica. China es un ejemplo más moderno, pero tardío, ya que la importancia de Rusia respecto al mundo occidental proviene de la II Guerra Mundial.

Rasgos de un Imperio

Si continuamos indagando un poco más encontramos que los imperios y sus monedas presentan una imagen de unidad política. Esa unidad tiene una serie importante de manifestaciones que comienza con la uniformidad de las leyes y procedimientos, y cómo no, la unión política de sus Instituciones, tales como el Derecho y la Lengua. Normalmente, siempre ha existido una lengua común en el Imperio, independientemente de que en algunas partes del mismo ésta conviviera con otros idiomas.

Además, los Imperios que avalan las monedas importantes tienen una capacidad económica suficiente para crear y financiar mejor una fuerza militar. La antigua costumbre de que el Imperio arruinaba al banquero, como Carlos V con Fugger, o que los bancos arruinaban al Imperio, como denunció Quevedo con los Galeones venidos de América y que cargados de oro iban a Génova, sigue vigente. Ésta, la Defensa del Imperio, consume una parte importante de los recursos del Estado y tiene la capacidad de proteger y, en su caso, hacer valer las ideas políticas, aunque no de imponerlas.

Bandera, Parlamento, Lengua y Moneda parecen rasgos que caracterizan a los Estados, siendo los Imperios una organización de mayor alcance en la Historia, sustentados por unos Ejércitos importantes, relativamente estables en lo geográfico y en lo monetario.

De los rasgos citados anteriormente el Euro cuenta tan sólo con dos: una cierta extensión geográfica y una moneda relativamente reciente, de donde se deduce que la UE es mucho más importante comercialmente que políticamente -la unidad política y la Defensa están aún por definirse-. 

En cuanto a la Lengua común parece que de facto actúa el inglés, pero el gasto implícito de la administración en forma de lenguas cooficiales no es un capítulo desdeñable. Por otro lado, la UE no tiene una Defensa unificada. No sabemos qué será primero, si la unidad político-administrativa o la Defensa pero, claramente, una financia a la otra. Así pues, los pilares en los que se apoya el Euro y la UE son la extensión geográfica de los países que la integran y la moneda.

Veamos la situación en términos de riqueza, al inicio de la Unión Monetaria y en la actualidad. (COFER/IMF):

Lo primero que se observa es que ha tenido lugar un crecimiento anual medio del GDP (PIB, en inglés) ligeramente mayor en la Zona Euro (5,28%) que en USA, (4,35%) durante el período de 1998 a 2007. Pero lo más importante es que el crecimiento anual del Resto del Mundo ha sido el doble (10,90%) que el de la Zona Euro.

En cuanto al peso económico mundial, si en 1998 el Resto del Mundo representaba el 40% del PIB Mundial, en 2007 ascendía ya al 60%. Es decir, el Resto del Mundo ha ido ganando peso en la economía mundial, un proceso que ha cristalizado en los SWF o Fondos Soberanos, que ya en 2007 acumulaban 2,5 billones de dólares (el 4,4% del PIB total), dinero con el cual financian los déficits de los países desarrollados. 

Las reservas de divisas

Para ver el papel relativo de las monedas veamos qué ha pasado con las reservas:

(The Euro and the Stability of the International Monetary System, a partir de R. Mundell, Luxemburgo, 1998)

Las reservas han pasado de ser 1/15 del PIB Total en 1998 a 1/12 en 2007. El Euro, inexistente en 1998, acaparó 1,1 billones de dólares en reservas en 2007.

Con el proceso de creación del Banco Central Europeo (BCE) se han obtenido importantes beneficios de escala, en particular, en lo que afecta a las reservas medidas de Metálico, Oro y SDR (Derechos Especiales de Giro) para los países que conforman el Euro. Esta operación de integración ha liberado reservas de los respectivos bancos centrales por valor de 145.000 millones de dólares, por lo que no es de extrañar la apreciación del euro respecto al billete verde en los últimos años.

Los países e instituciones como los SWF que mantienen reservas e inversiones en Euros no desean que éstas pierdan valor a causa de las fluctuaciones de la moneda, por lo que el deslizamiento del Euro de 1,5 dólares a 1,2 fuerza invariablemente a que países como Rusia y China salgan en apoyo del Euro.

Los SWF, como invierten a largo plazo y su visión del riesgo es menos conservadora que la de los Bancos Centrales, tal vez estén a la espera de la evolución de las circunstancias, pues no se conoce bien la composición de sus carteras, pero si las circunstancias presionan a que los países constituyan reservas en dólares mejor que en Euros quedarían afectadas la liquidez y el cambio de la moneda única lo que, invariablemente, significa problemas.

Entre 2002 y 2004 sólo Japón y China acumulaban el 40% de las reservas mundiales, evidentemente sin minusvalorar las reservas en manos de los países que conforman la OPEC. Japón mantiene de manera estable unos 500.000 millones de dólares en reservas.

En términos de volumen de tráfico marítimo los mayores puertos de contenedores del mundo están en Asia. Por lo tanto, las fuerzas navales norteamericanas, caso de tener que retornar a la antigua usanza de proteger rutas comerciales, no serían las de la UE sino las del continente asiático. El comercio de USA con China es equivalente al de la UE en importe y una parte importante de su déficit está financiado por su Fondo Soberano.

Finalmente, queda el llamado "fallback value". ¿Qué queda de una moneda en última instancia? Convertibilidad. Es decir, si de una manera u otra se puede obtener algo de valor de la misma sabremos con qué se puede contar. Si eso no es así, empiezan las dudas. Que los demás tengan nuestra divisa es un medio de financiación si es en forma de reservas, mientras que si se ponen en circulación genera una pérdida de valor. Piensen: si el dólar es universalmente aceptado y el Euro es una mera promesa, ¿qué harían?

El Sur

Si comparamos el Déficit Público de un Gobierno con sus reservas nos podemos hacer una idea de cómo están las cosas:

Es decir, Grecia debía 60 veces sus reservas y España 14. En 2006, Portugal, Irlanda, Grecia, España e Italia representaban el 35,72% del PIB de la zona Euro, y su déficit combinado rondaba el 8% con una tendencia creciente.

Las devaluaciones en la forma de "beggar-thy-neighbour" -pedir al vecino- ayudaban a maquillar las diferencias comparativas de productividad que sirven para financiar los déficits a cargo de quien las consigue. El incremento de productividad española es nulo, mientras que el de la zona euro creció un 2,2% anual desde la puesta en marcha de la moneda única. Así pues, lo más rápido para que ello tenga lugar en España es una bajada de salarios.

No resulta fácil imaginar que los padres del Euro no conocieran a los miembros del Club. Son vecinos del barrio y, tradicionalmente, han compartido mesa y mantel. Por el mismo argumento, parece poco probable que no conocieran cómo se comportan. Mucho menos, que no pensaran o tuvieran mecanismos previstos para poderse salir del Euro. Da la impresión de que es una partida de naipes en la cual hecha la apuesta no se levanta nadie.

Posiblemente, igual que a los ejércitos se les rinde por hambre, a los países también, y cara al Sur, tal y como decía Séneca, a los países latinos hay que imponerles leyes imposibles de cumplir. Asimismo, el Artículo 125 del Tratado de Lisboa impide expresamente que el BCE preste ayuda a un Estado miembro y... vivir para ver.

Si un país no cumple con las condiciones pactadas relativas a la política fiscal del BCE basta que no descuente sus bonos. A renglón seguido tendrían la categoría de "bonos basura" y el país en cuestión entraría en bancarrota.

En cualquier caso, para el BCE hay dos capítulos que comprometen la situación económica: el sostenimiento del Euro y el del Sector Financiero. La parte del Euro afecta al sostenimiento de los déficits fiscales de los países, y la parte relativa a la ayuda del Sector Financiero lo es en relación al importe de las ayudas.

Ejemplos de éstas son la garantía de los depósitos hasta un cierto saldo, así como la deuda de los países como Grecia para los próximos tres años, que está garantizada con el famoso fondo de 750.000 millones de euros. No es por casualidad la solicitud de creación de un cierto vehículo (SPV) a la antigua usanza que, en caso de monetizar esa deuda pondría en unas enormes dificultades al Euro.

Pero la pregunta contraria es también cierta. ¿Por qué tanto jaleo por algo que ya se sabía? Sólo hay una respuesta: Japón o Rusia, es decir, los requisitos para ser un Imperio. Alemania sola es como Japón, le falta tamaño y el tamaño importa. La clave es que para mantenerse dentro de la zona euro hay que cumplir. Ante tal panorama, sólo queda disciplina, mucha disciplina fiscal.

Artículo elaborado por Juan Luis Valderrábano López.
Doctorando de Economía de la Universidad Rey Juan Carlos.

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