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La gente olvidada ya está haciendo algo para la recuperación económica

Olvidar que la riqueza viene de cualquier fuente excepto de Washington es lo que nos metió en esta recesión, y continuar olvidándolo no es el camino de la recuperación. Steven Horwitz

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Mientras estaba viendo al presidente Obama explicar su plan de estímulo, varias veces sentí que me estaba hablando directamente a mí. Decía continuamente que el no hacer nada no es una opción, que es, precisamente, lo que yo propondría que hiciera el Gobierno. Como muchos de los americanos olvidados, he recomendado con firmeza que el Gobierno no haga nada para sacarnos de esta profunda recesión. Pero sé que vamos a perder la discusión. El debate ahora está realmente en qué deberían hacer los políticos, no en qué deberían hacer los americanos.

Desde mi forma de pensar, la recuperación económica requiere de la creación de riqueza, algo que el Congreso es absolutamente incapaz de conseguir. En contraste, los americanos ya están haciendo algo para crear riqueza y acelerar la recuperación, incluso cuando somos los olvidados en el debate sobre qué debería hacer Washington.

Los americanos van a trabajar cada día para conseguir el sustento de sus familias, están incrementando sus tasas de ahorro, aumentando la disponibilidad del tan necesitado capital para el sector privado, y están tratando de descubrir nuevas y más eficientes formas de usar sus recursos. Los políticos están tan inmersos en solventar este problema que se olvidan que son los individuos, las familias y las empresas los que tienen el conocimiento local y útil, así como fuertes incentivos para arreglar los problemas económicos.

En vez de ayudar, cuando los políticos intentar “hacer algo”, lo que consiguen es obstaculizar los delicados procesos por los que millones de americanos hacen negocios. Esto es análogo a lo que intentamos hacer militarmente en Iraq. Incluso con las mejores intenciones, nos topamos ciegamente con problemas muy complejos. Mejorar una economía en recesión es un reto similar.

Los que somos críticos con el plan de estímulo estamos muy a favor de la acción, simplemente diferimos en quién sabe mejor qué acciones tomar. Cada día en el mercado millones de productos se fabrican, transportan y venden, desde el más simple lápiz al ordenador más sofisticado.

Los individuos, las familias y las empresas usan el intercambio, los contratos, los precios y otras instituciones del mercado para coordinar sus comportamientos sin una dirección central. Toda esa gente está “haciendo algo” para crear riqueza, pero debido a que lo hacen sin un plan o programa pensado desde Washington son con frecuencia olvidados cuando los políticos pasan al centro de la escena.

Cuando Obama afirma que solo el Gobierno tiene los suficientes recursos para sacarnos de la presente situación, convenientemente pasa por alto el hecho de que los recursos que usa el gobierno son los mismos que crean esos a los que se margina. Y el billón de dólares que el Tío Sam dice que necesita gastar es dinero que el Gobierno tiene que conseguir a través de cobrar impuestos o pedir prestado de quien vosotros ya sabéis.

Cuantos más impuestos grava y más pide prestado el Gobierno, más difícil se hace para los pequeños empresarios expandir sus negocios y para las familias pagar la universidad. Y los intereses de la deuda del Gobierno serán sufragados por otro de los grupos que forman la gente olvidada: Las siguientes generaciones.

El presidente estuvo muy seguro y elocuente en su primera conferencia de prensa. Yo, sin embargo, estaba contrariado por la ironía de que el plan estímulo sería imposible si no fuera por que los olvidados “estuvieran haciendo algo” para generar riqueza, a pesar de que el plan hará que esto les sea más dificultoso.

El argumento de moda en estos momentos, que el Gobierno debe actuar rápidamente, ganó el debate. Los medios asistentes al evento parecieron olvidar que fueron los programas del Gobierno para incentivar la compra de vivienda en propiedad y la sequía del crédito lo que causó el problema.

Los políticos podrán intentar arrogarse los méritos cuando finalmente salgamos del agujero, pero realmente será esa gente olvidada los que habrán solucionado la crisis. Ellos no necesitan ser estimulados por las medidas de Washington. Simplemente, tienen que ser recordados como la primordial fuente de riqueza y ser dejados en paz para que hagan lo que puedan y sepan para generar esa riqueza. Olvidar que la riqueza viene de cualquier fuente excepto de Washington es lo que nos metió en esta recesión, y continuar olvidándolo no es el camino de la recuperación.

Artículo elaborado por Steven Horwitz, y publicado originalmente en Washington Examiner. Horwitz es profesor de Económicas en St. Lawrence University, Canton, N.Y. (EEUU), y autor de Micro-foundations and Macroeconomics: An Austrian Perspective and Monetary Evolution, Free Banking, and Economic Order.

 


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