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Nadie sensato confiaría en Bernanke

Después de los dos primeros años de turbulencias y su más que demostrada nula capacidad de predicción, Bernanke aún se permite el lujo de dar lecciones al mundo explicando los orígenes de la crisis en el exceso de ahorro de los asiáticos. Ángel Martín.

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Hay veces en las que para valorar a una autoridad política o económica importante en sus justos términos es conveniente acercar las acciones o declaraciones de esa persona al mundo en el que la mayoría de los mortales nos movemos. Para ello puede ser útil presentar analogías. 

Imagínese que tiene un amigo a quien considera un buen economista y analista financiero, una mente sesuda con buen manejo de herramientas matemáticas complejas y modelos sobre las finanzas sofisticados. Además, es respetado en la profesión, y tiene títulos en las universidades y escuelas más prestigiosas.

Usted le dice a principios de 2007 que ha oído hablar a alguien diciendo que los buenos tiempos podrían acabarse pronto. Le pregunta que si, en ese caso, será conveniente vender sus acciones en Telefónica y BBVA para refugiarse en algo más seguro comprando letras del Tesoro.  

Su amigo le pide que espere un día para consultar sus modelos. Al día siguiente le contesta que no, no hay razones para el pesimismo: la bolsa nunca se había comportado tan bien como ahora, con subidas tan espectaculares. "Lo mejor que puedes hacer es comprar más para aprovecharte de las futuras ganancias", le aconseja el experto. 

Usted, que confía en su experto juicio, le hace caso, y compra más acciones. Al fin y al cabo, con todos los años y títulos que acumula, ¿sabrá más que yo, no?, se dice usted para sus adentros. A medida que avanza el año, sigue escuchando alguna voz aislada de preocupación y advertencia sobre el futuro económico. Se acerca de nuevo a su amigo y le pregunta lo mismo.

La respuesta del experto no ha cambiado: no se ven señales de que la economía se contraiga ni que la bolsa vaya a caer en un futuro próximo. Tras consultar al amigo, usted se siente más tranquilo: "Siempre ha habido locos que profetizan la catástrofe", piensa. 

Sin embargo, avanza el año y los rumores de esos "locos" se materializan. De repente salen a la luz noticias muy negativas y los mercados experimentan shocks bruscos. Estos brotes dan inicio a una severa recesión, acompañada por el desplome del precio de las acciones. 

Usted se queda con la boca abierta y el bolsillo afectado ante las primeras turbulencias. No se lo puede creer, y enseguida piensa en su amigo. Sin dudarlo va a hablar con el experto, que también está conmocionado y no entiende realmente lo que sucede. Le pide disculpas, y le dice que estas turbulencias pasarán enseguida. "Los problemas son pasajeros, ya te dije que no hay señales reales de que las cosas vayan mal. Lo que ahora no hay que hacer es perder la calma y vender", le aconseja de nuevo su amigo.  

Le hace caso de nuevo, con la falsa ilusión de que esta vez sí tenga razón: necesita esperanza y es capaz de agarrarse a un clavo ardiendo. Pero lamentablemente para usted su amigo sigue sin tener razón, confiar en que algo sea cierto no lo hace cierto. Las cosas empeoran y se ponen muy negras. La fiesta ha acabado, y los malos tiempos acaban de empezar, dice la prensa en los titulares. 

Usted se desespera y acude otra vez a su amigo, con ganas de cantarle las cuarenta. Aunque al principio usted parece muy enfadado con él, su amigo sabe controlar la situación. Le ablanda su talante con conceptos técnicos y explicaciones que parecen muy sofisticadas. Ahora resulta que puede explicar a la perfección lo que sucedió un año atrás. No sólo eso, sino que incluso se atreve a ponerle fecha a la salida de la crisis y al comienzo de la senda alcista en las bolsas. 

¿Confiaría usted en una persona que ha fallado estrepitosa y repetidamente en las predicciones y análisis sobre la economía como su amigo? 

El sentido común dice que no. Si usted es una persona coherente, tampoco debería confiar en absoluto en Ben Bernanke, presidente actual de la Reserva Federal (el sistema de banca central) norteamericana, institución que se encarga, teórica e idealmente, de velar por el buen funcionamiento de la economía (producción alta y bajo desempleo), el mantenimiento de tasas de inflación bajas (pero positivas) y la buena salud del sistema financiero. En definitiva, de planificar la economía desde la manipulación del dinero. 

Si los errores previsores de su amigo le parecieron asombrosos y graves, atienda a las sombras de luz con las que Bernanke nos ha ido iluminando en estos años. 

En octubre de 2005, en un momento en que el sector de la construcción estaba en su apogeo en EEUU, afirmó con solemnidad que en realidad no existía ninguna burbuja inmobiliaria, y por tanto, las preocupaciones sobre esta cuestión estaban infundadas.

En esa misma ocasión achacó el incremento del 25% en los precios de la vivienda a factores reales, como el crecimiento de empleos, de ingresos y de nuevas familias.  

Añadió, además, que "un enfriamiento moderado en el mercado inmobiliario, en el caso de que esto ocurriera, no sería incompatible con el mantenimiento del crecimiento económico cercano a su nivel potencial en el año que viene".

Por si esto no fuera poco, agregó que los efectos económicos de una caída en los precios de los activos "no depende tanto de la gravedad de la caída misma como de la respuesta de los encargados de la política económica, en particular, los bancos centrales". Si fuera esto cierto, ahora estaríamos creciendo a tasas estratosféricas. Sin embargo, las políticas de los bancos centrales no están funcionando, e incluso podemos estar en un escenario deflacionista, la peor pesadilla de Bernanke. Ahora no podrán decir que no lo han intentado

En el año siguiente, Bernanke ignoró totalmente los riesgos de las hipotecas subprime. Por ejemplo, cuando habló acerca de la situación de la economía ante el Congreso estadounidense en el verano de 2006, no hizo ninguna mención a posibles tensiones futuras ni desequilibrios presentes. Conviene recordar que en este mismo verano se produjo el pico de la burbuja inmobiliaria. Los precios de la vivienda no hicieron más que bajar desde entonces. 

En el verano de 2007 empezaron a florecer las primeras semillas que alertaban de problemas. Sin embargo, Bernanke permaneció impasible: "Parece improbable que los problemas del sector subprime se trasladen seriamente a la economía agregada o al sistema financiero", declaró el 5 de junio de este año ante la International Monetary Conference. A estas atinadas predicciones podríamos agregar su estimación, en febrero de 2008, de que la recuperación en el sector inmobiliario tendría lugar a fines de ese año. 

Después de los dos primeros años de turbulencias y su más que demostrada nula capacidad de predicción, Bernanke aún se permite el lujo de dar lecciones al mundo explicando los orígenes de la crisis en el exceso de ahorro de los asiáticos.  

No me extraña que reputados economistas de las corrientes teóricas más importantes, se posicionen contra el actual presidente de la FED. A mí personalmente poco me importa que afirme que ya no existe peligro de depresión en EE.UU., o que ponga fecha a la salida de la crisis.  

Sus predicciones han resultado tener aún menos validez que las que resultarían del puro azar. Si usted es una persona sensata, no se le ocurriría confiar más en su amigo experto. Así, tampoco se le debería pasar por la cabeza poner su confianza en Bernanke, ni en el escuadrón de incompetentes que nos gobierna. 

DECLARACIONES EN 2009:
 
14 de abril: El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Ben Bernanke, ha coincidido este martes con el presidente del país, Barack Obama, en su percepción de que hay ciertos indicios de que la recesión se puede estar suavizando.

Bernanke se refiere a algunos indicadores recientes relacionados con la venta de automóviles, la construcción de viviendas y el gasto de los consumidores. Según Bernanke, los riesgos de inflación han remitido en los últimos meses. No obstante, contempla la posibilidad de que reaparezcan cuando comience la recuperación económica. 

5 de mayo: "Seguimos augurando que la actividad económica tocará fondo y repuntará en el curso de este año", dijo Bernanke ante el Comité Económico Conjunto de la Cámara de Representantes y el Senado.

"La recuperación ganará  impulso sólo de forma gradual", afirmó Bernanke, quien dijo que las empresas "probablemente seguirán cautas a la hora de contratar". "La tasa de desempleo podría mantenerse alta por algún tiempo, incluso después de que se restablezca el crecimiento económico", alertó. El jefe de la FED habló en un momento en que han aparecido indicios de una desaceleración de la caída de la actividad en Estados Unidos.

3 de junio:
En un discurso pronunciado ante la Comisión de Déficit de la Cámara de Representantes estadounidense Bernanke ha señalado que "seguimos esperando que la actividad económica toque fondo este año y que después se levante a finales del mismo", señaló Bernanke. "Los recientes datos sugieren que el ritmo de la contracción económica podría haberse ralentizado".

Artículo elaborado por Ángel Martín, miembro del Instituto Juan de Mariana.

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