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El trágico mito de la energía renovable

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¿Acaso los activistas de Greenpeace calientan sus hogares con excremento de ganado? ¿No? Entonces, ¿por qué les dicen a los pobres en las zonas rurales de la India que deben escoger fuentes de energía peligrosas y anticuadas, en lugar de la energía eléctrica utilizada por el mundo desarrollado?

La coalición de gobiernos europeos, las ONG y los ambientalistas reunidos actualmente en Delhi, en la Conferencia de Cambios Climáticos de la ONU, propugnan la concentración en recursos renovables de energía para los países en desarrollo, en lugar del petróleo, carbón y gas natural. Pero al empeñarse en tratar de prevenir futuros riesgos hipotéticos sobre recalentamiento terrestre, ignoran los riesgos que enfrenta la gente hoy en día. Los países en desarrollo necesitan fuentes confiables, baratas y eficientes de energía.

Se estima que unos 2 mil millones de personas en el mundo dependen de energía renovable para su vida cotidiana: madera, residuos agrícolas y excremento animal, pero el daño para la salud y el impacto ambiental es inmenso. Los niños en lugar de ir a la escuela tienen que pasar el día recogiendo y secando ramas y estiércol para cocinar, para calefacción e iluminación.

Mientras los ambientalistas se preocupan de la contaminación atmosférica, la gente pobre del mundo está siendo afectada por la contaminación dentro de sus modestas viviendas. Según la Organización Mundial de la Salud, ese tipo de contaminación desconocida en las naciones industrializadas causa la muerte de 4.300.000 niños al año, principalmente por enfermedades pulmonares. También contribuye al asma y al cáncer, especialmente entre las mujeres, quienes pasan mayor tiempo dentro de sus viviendas.

Además, la tala de la leña provoca la erosión de las tierras y la degradación ambiental. Así vemos que la pobreza energética está directamente relacionada con la pobreza económica y los gobiernos como el de la India han prolongado esa situación al dificultar el desarrollo de nuevas fuentes de energía, con regulaciones excesivas e interviniendo en el mercado.

Aunque el gas, el carbón, la energía hidroeléctrica, el petróleo y la energía nuclear son fuentes mucho más baratas que la energía solar y la fuerza del viento, muchos países pobres como la India están transigiendo ante las fuertes presiones internacionales y promueven la energía renovable a través de subsidios, rebajas de impuestos y ayuda extranjera.

El resultado es menor productividad, mayor sufrimiento humano y consecuencias negativas en el medio ambiente. La realidad es que los pobres del mundo sólo salen ganando al consumir más energía y no tienen otra cosa que perder mas que su propia pobreza.

Barun Mitra es director del Instituto Libertad, India.

© AIPE

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