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La farsa tercermundista

Desde el punto de vista económico, las teorías propulsadas en Bandung también fracasaron estrepitosamente. En mi país, la India, seguimos pagando un alto precio por la planificación socialista impulsada por Nehru

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A fines de abril, líderes de más de cien países se reunieron en Bandung, Indonesia, con el propósito de tratar de revivir el espíritu de solidaridad tercermundista de Bandung 1955.
 
Hace 50 años se reunieron en Bandung los representantes de 29 países que habían logrado recientemente su independencia en África y Asia. La década de los años 50 fue un período interesante: el mundo se recuperaba de los horrores de la Segunda Guerra y aunque había mucha pobreza también había gran optimismo. La única nube negra era la Guerra Fría.
 
En Bandung, los países recién independizados trataban de establecer nuevos rumbos para que su gente pudiese disfrutar de la independencia. Lamentablemente no resultó así porque los cinco principios de coexistencia pacífica diseñados por Nehru y Chou En Lai para un nuevo orden internacional ignoraban los ideales de libertad individual, libertad económica y democracia.
 
Esos principios fueron:
1. Respeto por la integridad territorial y soberanía.
2. No-agresión.
3. No-intervención en los asuntos internos de otras naciones.
4. Igualdad y beneficio mutuo.
5. Coexistencia pacífica.
 
Los países asiáticos que progresaron lo hicieron a pesar de Bandung. Los líderes nacionalistas de Bandung, como el primer ministro Nehru de la India, el presidente Sukarno de Indonesia, el primer ministro Nkrumah de Ghana, el presidente Nasser de Egipto, el premier Chou En Lai de China y el primer ministro Ho Chi Minh de Vietnam eran líderes que movilizaron a su gente con su idealismo retórico, pero Bandung nada le ofrecía a la gente común.
 
Japón, el primer país asiático en convertirse en nación desarrollada, no tuvo una presencia destacada en Bandung, sino que trató de pasar desapercibido, quizás por los recientes horrores cometidos por el ejército japonés. Es extraño que ahora, 50 años más tarde, los chinos estén desempolvando viejas calaveras en contra de Japón, pero los líderes de la región no exigen ninguna disculpa por los crímenes del Partido Comunista Chino contra sus compatriotas.
 
Poco después de Bandung, las promesas formuladas sobre no-intervención eran incumplidas, tras la intervención soviética en Hungría, la invasión del Tíbet por parte de China y sus intromisiones en la India.
 
Durante 50 años de paz relativa en el Tercer Mundo, las guerras y revoluciones han matado a unas 20 millones de personas, un número mayor de muertos que durante las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. Y si se suman las muertes por hambre y pobreza debido a políticas tercermundistas equivocadas, la cifra tendría que ser multiplicada.
 
Desde el punto de vista económico, las teorías propulsadas en Bandung también fracasaron estrepitosamente. En mi país, la India, seguimos pagando un alto precio por la planificación socialista impulsada por Nehru que fue copiada por muchos otros países pobres, logrando enriquecer a las elites y empobreciendo a la población.
 
Si el fénix, ave fabulosa de los egipcios, puede renacer de sus cenizas de 1955 y volver a volar, tendría que articular las verdaderas aspiraciones de la gente por un mundo mejor, reconociendo las ventajas de la libertad política, protegiendo la propiedad privada y la libertad económica, a la vez que defendiendo las instituciones democráticas. Es hora de reconocer que la más importante de todas las soberanías es la libertad individual, no la soberanía del estado.
© AIPE
 
Barun Mitra es director del Instituto Libertad de Nueva Delhi, India.

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