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Carlos Rodríguez Braun

Buscando el progreso entre la desolación neoliberal

El capitalismo yanqui es lo que tiene: hasta el aire nos roba.

Carlos Rodríguez Braun
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Un respeto para Karl Popper, que se atrevía a decir que vivimos en el mejor de los mundos que la humanidad haya conocido. Lo políticamente correcto, en cambio, es lamentar catástrofes. Mario Soares, por ejemplo, se quejó en ABC del empuje de la "ideología neoliberal" y clamó por un renacimiento de la izquierda en torno a un Estado más intervencionista.

El líder socialista portugués convocó a "luchar contra la desigualdad" con más gasto público, es decir, con más impuestos, y, como siempre, le echó la culpa a la gente libre: "La solidaridad es un valor poco cotizado en unas sociedades individualistas sin ética ni principios, en las que cada uno se arregla como puede".

La pregunta es de carácter geográfico: ¿en qué planeta vive don Mario? Es falso que los ciudadanos seamos todos egoístas y que la coacción política y legislativa haya disminuido. Soares pide un Estado intervencionista ¡como si no lo tuviéramos!

Dirá usted: es que es socialista. Pero lo malo es que, como decía Hayek, hay socialistas en todos los partidos. También en ABC leí que doña Mercedes de la Merced reclamó más gasto público para "dotar" las medidas contra la violencia de género y para crear una red pública de guarderías para niños de hasta tres años. El famoso liberalismo del PP es tremendo; doña Mercedes pidió la elevación del permiso de maternidad a 20 meses en el segundo hijo y a 24 a partir del tercero.

Dirá usted: a los políticos les falta cultura. Puede ser, pero los periodistas son licenciados universitarios y también dicen cosas raras. Lali Cambra afirmó en El País que un problema de Sudáfrica es que "la redistribución de tierras ha sido anecdótica". O sea, que la aniquilación de la propiedad privada es la solución...

Dirá usted: ¿qué se puede esperar de El País? Pero Pablo Diez es corresponsal de ABC y cuenta que las reformas liberalizadoras "han convertido a China en la cuarta economía del planeta y han sacado de la pobreza a 400 millones de personas, pero han creado una de las sociedades más desiguales del planeta". Como si no fuera la desigualdad el resultado de que 400 millones de chinos hayan dejado de ser pobres; Diez parece saludar a la tiranía comunista china, porque "se ha propuesto crear una sociedad más justa frente al crecimiento económico que ha primado hasta ahora".

Dirá usted: son licenciados, no doctores. Pero Adela Cortina es catedrática y pide una "ética económica europea... ciudadanos económicos, en un sentido más republicano que liberal", y saluda "la negativa a aceptar el individualismo como núcleo de la vida social". O sea, que lo malo son las personas libres y lo bueno es "reducir las desigualdades".

Dirá usted: muchos hombres doctores sueltan burradas incomparablemente mayores. Pues claro que sí. Mire esta perla de Jon Sobrino, siempre idolatrado por la corrección política, en El País Semanal: "¿Qué es justicia si Estados Unidos consume el 28 % del oxígeno de la Tierra?". El capitalismo yanqui es lo que tiene: hasta el aire nos roba.

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