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Carlos Rodríguez Braun

Caldera y Rajoy desbarran sobre el paro

En efecto, basta una reflexión mínima sobre el asunto para comprobar que ir al paro no es ningún drama: el drama es permanecer parado.

Carlos Rodríguez Braun
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El ministro Jesús Caldera declaró que una de las ventajas del gasto "social" es que crea empleo. Mariano Rajoy, por su parte, afirmó que el paro es un "auténtico drama".

El hecho de que el gasto de por sí, independientemente de su naturaleza y circunstancias, fomente el empleo, es cuestionable. Keynes recogió esa tradición y escribió en la Teoría General de 1936 que bastarían las inversiones más absurdas, como enterrar botellas viejas con billetes dentro, para acabar con el paro. Pero tenía más razón Stuart Mill, que resumió en sus Principios de Economía Política de 1848 las complejidades de la relación entre inversión y empleo en su famosa cuarta proposición sobre el capital: la demanda de mercancías no es demanda de trabajo. Salvo en situaciones de pura ficción, con estructuras de capital petrificadas y donde cupiese relacionar unívoca y exclusivamente la producción con el factor laboral, en cualquier escenario verosímil la ecuación de Caldera es falsa.

Además, para su tesis hay que añadir una antigua refutación, "el punto de vista de la Tesorería". Si Caldera cree que el gasto público crea empleo por sí mismo, entonces deberemos concluir, usando su propia lógica, que cuando el Estado recauda dinero para sufragar ese gasto público, destruye empleo. No creo que Caldera lo admita.

Al apuntar que Rajoy desbarra diciendo que el paro es un drama no pretendo en absoluto frivolizar sobre un asunto tan serio, sino destacar un error derivado de la tradición intervencionista de nuestro país en el mercado de trabajo. En efecto, basta una reflexión mínima sobre el asunto para comprobar que ir al paro no es ningún drama: el drama es permanecerparado.

Pasar rápidamente de un empleo a otro no es un drama, y puede reflejar una excelente carrera profesional. Por otro lado, no cambiar nunca de empleo puede ser malo. En consecuencia, cuando Rajoy habla del drama del paro no está refiriéndose al paro en sí sino al viejo y justificado temor español a que el paro pueda prolongarse. Pero si tal es el drama, y no el paro en sí, entonces las políticas a adoptar son: reducir marcadamente los costes de contratación y despido, liberalizar el mercado de trabajo, acabar con los privilegios sindicales y empresariales, y olvidarse del intervencionismo y las "ayudas" que pueden agravar el mal que se pretende mitigar. No creo que Rajoy lo admita.

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