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La falacia según la cual los mercados son casinos es de vieja data. John Maynard Keynes la enunció en su Teoría general en 1936, y ha tenido gran fortuna, a pesar de que fue pronto refutada por Henry Hazlitt

Carlos Rodríguez Braun
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Robert Mabro, presidente del Oxford Institute for Energy Studies, declaró: "El mercado del petróleo también es un casino, como las bolsas o las divisas".
 
La falacia según la cual los mercados son casinos es de vieja data. John Maynard Keynes la enunció en su Teoría general en 1936, y ha tenido gran fortuna, a pesar de que fue pronto refutada por Henry Hazlitt, que apuntó perceptivamente que la diferencia entre mercados y casinos estriba en el papel del riesgo, que en los primeros es real e impreciso, y en los segundos es inventado y, por eso mismo, preciso. Esta distinción, que explica por qué los mercados crean más riqueza que los casinos, explica también que las personas dispuestas a gastar dinero en juegos de azar son más que las dispuestas a comprar acciones, y muchas más que las decididas a montar una empresa.
 
En la identificación entre casinos y mercados late asimismo la idea de que ambos son irracionales, lo que es una doble falsedad. La gente que juega no está loca; por eso en su inmensa mayoría apuesta sumas pequeñas. Y quienes creen que los mercados son irracionales porque no los entienden siempre y completamente, ignoran lo que intuyó Adam Smith en 1776: la racionalidad de los mercados es de una complejidad tal que no resulta visible.

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