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Carlos Rodríguez Braun

Corbacho y las pensiones seguras

La izquierda aplaude este sistema de usurpación del ahorro del pueblo y lo llama "solidaridad intergeneracional". Se trata de la típica solidaridad progresista, que requiere la violación de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores.

Carlos Rodríguez Braun
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En línea con la campaña oficial contra el gobernador del Banco de España, aseguró el ministro Celestino Corbacho: "el sistema de pensiones es seguro". Interesante disparate, porque el sistema de pensiones no es seguro porque ni es de pensiones ni es un seguro.

Las pensiones de la Seguridad Social no son pensiones, puesto que no se pagan gracias al rendimiento de ningún activo acumulado por los ciudadanos. La SS no puede quebrar porque está quebrada por definición, dado que carece de capital, también por definición. Las únicas pensiones dignas de tal nombre son las privadas. Las pensiones públicas se llaman muy apropiadamente "de reparto" porque el poder político reparte las cotizaciones en cada momento para pagar las pensiones de cada momento. La izquierda, asombrosamente, aplaude este sistema de usurpación del ahorro del pueblo, y lo llama "solidaridad intergeneracional". Se trata de la típica solidaridad progresista, que requiere la violación de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. La única "seguridad" de la SS es la coacción política.

Un seguro, en cambio, es seguro, puesto que los cotizantes son propietarios de su dinero, que invertido en activos a largo plazo produce finalmente unos rendimientos en forma de pensiones, de los que sus beneficiarios son también propietarios. Una crisis económica no lo afecta crucialmente, porque esos rendimientos no dependen de unos pocos años sino de un largo período de inversión.

Pero este escenario de personas que invierten por su cuenta en un seguro, de mujeres y hombres libres dueños de su destino, es justo lo que los progresistas aborrecen. Seguro. 

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