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Carlos Rodríguez Braun

Europa, EEUU y el liberalismo

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José Vidal-Beneyto escribió un iracundo artículo sobre la cumbre de Niza, donde dijo: “ya está bien de la Europa ultraliberal”, se esmeró en la definición de que desea “otra Europa, la Europa social más democrática y más europea”, y condenó “la mundialización liberal de las multinacionales”.

El primer error es, por supuesto, que Europa no es ultraliberal, ni liberal, ni miniliberal, ni nada, sino el continente del intervencionismo, las regulaciones, los impuestos y el paro. Además, es llamativo el uso de la idea de democracia para combatir el liberalismo y expandir el sector público “social”; porque si democracia significa algo, significa elegir, mientras que Vidal-Beneyto obviamente no quiere que la gente elija. Y es equivocado solapar el poder político y el económico, y argumentar que las empresas imponen tanto como los estados; los intervencionistas siempre han recurrido al fantasma de las corporaciones omnipotentes para concluir de allí falazmante que es necesario que el Estado recorte aún más las libertades ciudadanas para “compensar” la fortaleza de las multinacionales.

Si en Europa padecemos el intervencionismo, los norteamericanos padecen al profesor Norman Birnbaum, de la Universidad de Georgetown, que pintó un lúgubre retrato de EEUU, augurando un futuro terrible bajo Bush, por su liberalismo, y apuntó: “‘Mercado libre’ significa el derecho de los potentados a la explotación sin límites de la humanidad y la naturaleza”. No dijo nada del mercado intervenido y sobre qué pasa cuando se lo aniquila bajo el comunismo; curiosamente, lo dijo el mismo día en que cerraban definitivamente Chernóbyl, una buena muestra de cómo cuida el socialismo a los seres humanos, la naturaleza y el medio ambiente.

Birnbaum es uno de tantos intelectuales norteamericanos que siempre han visto a su propio país como el mayor de los horrores. Nunca les ha pasado nada, claro, porque donde de verdad ocurren los horrores es bajo el socialismo. Me pregunto si se arrepentirán de las monstruosidades que han dicho, si Birnbaum lamentará haber declarado que el régimen de Fidel Castro era “liberal”, o si Noam Chomsky, ese modelo de progresismo anti EE UU, estará contrito por haber asegurado que las matanzas de Camboya eran mentiras de la propaganda capitalista.

En fin, no crecía el césped por donde pasaba Atila, ni la inteligencia por donde pasa Federico Mayor Zaragoza. En el marco del I Encuentro Internacional sobre Cultura de Paz, que preside y propicia don Federico, el premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel soltó: “cuando se habla de humanizar el capitalismo yo me río, porque ya nació sin corazón”. El socialismo, como se sabe, es pura benevolencia. Y más pactos para políticos: Mario Soares, ex presidente socialista portugués, propuso un pacto global para “repartir” los beneficios de la globalización. Es curioso que tanto hablan de paz y lo último que se les ocurre es dejar a la gente en ella.

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