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Carlos Rodríguez Braun

Falacias sobre la creación de empleo

La última vez que se produjo un gasto público sin recaudación fue cuando el maná. Desde entonces no hay gasto sin impuestos.

Carlos Rodríguez Braun
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Según CC OO, la prohibición de las horas extra permitiría recolocar a 260.000 parados. Según La Gaceta de los Negocios, "la Dependencia salvará la caída del empleo en España... en los próximos años la Ley de Dependencia demandará como mínimo 200.000 empleos".

La trampa del sindicato es la vieja lump-sum fallacy, la falacia de la suma fija, que parte de la base de que existe de antemano una cantidad fija de trabajo, que permite diversas combinaciones. Ha habido históricamente muchos ejemplos de esta falacia, como la ahora arrumbada propuesta del socialismo francés de la jornada de 35 horas semanales. Lo de CC OO, que también fue firme partidaria del camelo de las 35 horas, es algo parecido: como quienes hacen horas extra forman parte de la supuesta "tarta" total de trabajo, si el Gobierno les impide trabajar esas horas, entonces quedarán "libres" para que algunos parados puedan encontrar empleo.

El truco aquí estriba en que no hay tal cosa como una cantidad de trabajo establecida de antemano, y los empleos son creados por la inversión en función de la productividad. Si no fuera así, bastaría con reducir por ley las horas de trabajo para acabar totalmente con el paro. En cambio, una medida como ésta puede aumentar los costes, reducir la productividad, y desembocar en menos empleo.

La muy extendida idea de que la Ley de Dependencia es buena para reducir el paro cae en otra falacia: la de atender sólo a un lado del gasto público. En efecto, si sólo nos fijamos en el hecho de que el mayor gasto público derivado de la Dependencia se traduce en la contratación de un número mayor de trabajadores, la conclusión lógica sería que para resolver el paro simplemente hay que incrementar el gasto hasta que todo el mundo estuviera ocupado. Pero dicho gasto no tiene ese lado solamente, sino también otro crucial: los impuestos. La última vez que se produjo un gasto público sin recaudación fue cuando el maná. Desde entonces no hay gasto sin impuestos. Y el mismo razonamiento de los que afirman que el gasto público crea empleo les debe llevar a concluir que el impuesto lo destruye, o impide que sea creado.

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