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Carlos Rodríguez Braun

Ideología

Ahí está el camelo que repite puntualmente El País: quien no integra la raza elegida políticamente correcta no puede buscar la verdad al igual que cualquier otro, con modestia, a tientas, como diría Popper, sino que sólo sirve a inconfesables intereses

Carlos Rodríguez Braun
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Leo en el suplemento económico "Negocios" del diario El País esta descripción de la ciencia económica: "La economía, que debiera ser considerada la base de la administración de la Tierra y de sus riquezas, suele ser usada como una cortina de humo tras la que se esconden intereses particulares que sólo pretenden una influencia y riqueza personal rápida y que benefician exclusivamente a los que se arropan con unos principios teóricos más que discutibles".

 Es la vieja teoría marxista de la "ideología". El asunto es raro desde las primeras palabras. ¿Por qué la economía "debiera ser considerada la base de la administración de la Tierra y de sus riquezas"? Esto se queda en la etimología de economía como "oikos nomos", la administración de la casa; y ni siquiera es así con precisión, puesto que la "oikos" remite a la propiedad privada, mientras que en esta definición se habla de "la Tierra y sus riquezas" –obsérvese que son de "la Tierra" y no de las personas.

Después ya viene don Carlos Marx, que aseguró ser un socialista científico, y que los demás no lo eran. Ni siquiera los demás socialistas, a quienes bautizó con singular fortuna como "utópicos", el mismo nombre que siguen soportando hoy. Y ser utópico, con todo, era mejor que lo que el arrogante Marx reservaba a los que no reverenciaran su doctrina: si no eran reconciliadores de lo irreconciliable, utópicos o filántropos como John Stuart Mill, eran "espadachines a sueldo de la burguesía", como Bastiat. Ahí está el camelo que repite puntualmente El País: quien no integra la raza elegida políticamente correcta no puede buscar la verdad al igual que cualquier otro, con modestia, a tientas, como diría Popper, sino que sólo sirve a inconfesables intereses, sin espíritu científico alguno y sólo para enriquecerse rápidamente. ¡Si al menos fuera para enriquecerse despacio!

Qué disparate, Señor, y en el primer periódico de España.

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