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Carlos Rodríguez Braun

Marcos Peña, dinero y corrupción

El dinero, don Marcos, existió con todos los gobiernos, pero la corrupción no fue la misma en todos.

Carlos Rodríguez Braun
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El destacado político socialista Marcos Peña lamentó en El País "la codicia, la avaricia, la centralidad de la economía financiera... El simple dato de que los activos financieros representen en nuestro mundo el 340% de la cantidad de bienes y servicios expresa la realidad de una economía de casino". Defiende a los partidos políticos y los sindicatos frente al "placer inmediato, primario, único: el lucro", y asegura que el dinero es un fetiche "ideal para que la corrupción florezca".

La asociación de las finanzas con la codicia es tan antigua como infundada, puesto que el afán excesivo de riquezas se da cualquiera sea la forma de éstas, financiera o no financiera. El que los activos financieros superen al PIB curiosamente no le lleva al señor Peña a pensar en los procesos de creación de dinero que sólo son posibles mediante unas creaciones políticas, los bancos centrales, y el intervencionismo político en el dinero y las finanzas. No, la imagen que se le ocurre es la manida del malvado casino, entidad susceptible de todas las críticas que se quieran menos la de crear dinero, que es justo algo que no puede hacer.

Tampoco tiene sentido que contraponga a políticos y sindicalistas frente a los pérfidos seres humanos restantes, presas del placer cortoplacista del lucro. ¿Es que tal impulso, sea el juicio que nos merezca, no existe en los gobernantes y los sindicalistas? Por fin, para una persona que ocupó un alto cargo en los gobiernos de Felipe González, es llamativo que piense que la corrupción florece por culpa del dinero. El dinero, don Marcos, existió con todos los gobiernos, pero la corrupción no fue la misma en todos.

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