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Los servicios públicos llamados "gratuitos" nunca lo son, y siempre hay alguien que los paga. Lo que sucede es que si son públicos no los pagan, o no los pagan totalmente, sus usuarios, sino el conjunto de los ciudadanos con sus impuestos.

Carlos Rodríguez Braun
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Leo en ABC esta declaración del candidato socialista a la Comunidad de Madrid: "Acabaremos pagando en los hospitales si repite Aguirre".

Parece que, si don Rafael Simancas gana, entonces no pagaremos en los hospitales, lo que insidiosamente sugiere que la sanidad pública es gratuita. En cambio, la victoria de la odiosa derecha equivale a la privatización y, por tanto, al terrible escenario en que paguemos por la sanidad.

Como es obvio, los hospitales actuales son pagados, porque en caso contrario desaparecerían. Los servicios públicos llamados "gratuitos" nunca lo son, y siempre hay alguien que los paga. Lo que sucede es que si son públicos no los pagan, o no los pagan totalmente, sus usuarios, sino el conjunto de los ciudadanos con sus impuestos. Que alguien pague independientemente de lo que recibe es algo que sólo puede lograr la coacción política y legislativa.

La privatización de la sanidad, como la privatización de cualquier cosa, supone que políticos, legisladores y burócratas dejan de ser propietarios o suministradores, y dejan de tener relación con la sanidad, con lo cual se establecen contratos privados entre agentes voluntarios. Obviamente, quien usa la sanidad la paga. Pensar que esto es malo o injusto es el primer error de Simancas. Y pensar que Aguirre quiere eso para la sanidad es, por desgracia, el segundo.

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