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Con ser graves los errores que algunos políticos cometen en su acción cotidiana, aún más alarmantes (aunque reveladores) son los errores en los que todos los políticos de todos los partidos coinciden. No hubo partido en Madrid que defendiera abiertamente el desalojo de los asaltantes, ahora simpática y posmodernamente llamados okupas, de un edificio en el madrileño barrio de Lavapiés. Hubo grados, claro. Los más drámáticos fueron los de Izquierda Unida. Así, Concha Henche, concejala de IU en el Ayuntamiento de Madrid, proclamó: “Hoy los sueños se han perdido y las empresas inmobiliarias han ganado”.

O sea que para doña Concha los “sueños” estriban en la anulación de la propiedad privada. El pequeño detalle de que esos sueños se han concretado ya en la práctica en docenas de países, y se han traducido en pobreza masiva, dictaduras y millones de trabajadores asesinados, es eso, sólo un pequeño detalle que, por tanto, cabe pasar por alto.

Pero esta disparatada ignorancia del valor social, político y económico de la propiedad privada no se concentra en los comunistas. Doña Trinidad Jiménez, del PSOE, no se atrevió a defender abiertamente la aniquilación de la propiedad privada, pero lo hizo de modo indirecto. Razonó (bueno, es un decir) de esta manera: como los okupas hacen cultura, que es lo que hace cualquiera con sólo decir que es de izquierdas, entonces hay que aumentar los impuestos en su favor. Cuando algún grupo de estos gamberros “acredite una función social y cultural”, remató la Jiménez, entonces el Ayuntamiento debería responsabilizarse de que tan abnegados servidores del bien común cuenten con un local apropiado para proseguir con sus actividades, sin tener que pasar por la habitual molestia de pagar un alquiler, que es lo que hacemos los demás.

¿Creerán ustedes que Alicia Moreno, del Partido Popular, defendió abiertamente a la policía y al derecho de propiedad? No lo crean. Ella es muy “progresista”.

Los sueños, o las pesadillas, no se limitaron a bendecir a los usurpadores de Lavapiés. Gaspar Llamazares respaldó valeroso el jueves la diatriba del presidente Néstor Kirchner contra las empresas españolas. Don Gaspar denunció el “expolio” perpetrado por dichas empresas en la Argentina. Señor, qué semana.

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