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Carmelo Jordá

Amazonianos, os recibimos con alegría

A partir de ahora, nuestro problema no va a ser tanto encontrar libros como resistir la tentación de darle al botoncito, tan aparentemente indoloro desde el punto de vista económico.

Carmelo Jordá
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Parafraseando la letra de la vieja canción de la genial película de Berlanga: "Amazonianos, os recibimos con alegría". Es lo primero que se me ocurre ante la apertura, por fin, de la tienda de libros electrónicos en español de Amazon, que se ha inaugurado este jueves y que nos ofrece, ya en un primer momento, más de 20.000 títulos.

Por supuesto, no he dejado que pasara la mañana sin entrar en la tienda y recorrer muchas de sus páginas. He curioseado por algunas secciones, me he hecho con un par de muestras e incluso he comprado, muy baratos, dos libritos interesantes.

La experiencia es sencilla y el funcionamiento suave como la seda, aunque algunos títulos adopten curiosas y erróneas formas o aparezcan en secciones inverosímiles, en general la tienda funciona bien.

Compro los libros a través de mi ordenador y selecciono que se envíen automáticamente a mi iPad, allí abro la aplicación correspondiente y mis libros ya están esperándome. Para todo ello sólo he tenido que meter mi clave de Amazon y, con un clic, trasladarla desde la tienda internacional a la española.

El proceso de compra es, como ven, extremadamente sencillo, y no necesito tener otra cosa que la aplicación de Kindle descargada en mi tableta o, si careciese de ésta, en mi PC o Mac; sin extraños programas, sin darme de alta de cuatro sitios... y sin tener que dar el número de tarjeta en cada compra.

Las muestras gratuitas son generosas, más de veinte páginas del inicio de un libro me parece una entrega más que suficiente para hacerme una idea de si vale la pena o no gastar mi dinero. Los precios, por cierto, son ligeramente más económicos que en la iBook Store de Apple: 25 céntimos en un libro de cinco euros que encuentro en ambas, un euro en los cuentos completos de Borges que valen 19,99 y 18,99, respectivamente.

Aunque están un poco por encima de lo que creo que deben ser, no resultan disparatados y hay buenas ofertas: equivalentes a ediciones de bolsillo entre 4 y 8 euros, novedades alrededor de 10 euros, y algunas curiosidades realmente baratas que se pueden conseguir por dos miserables euritos.

Y para terminar con mi resumen, dejar constancia de que los libros están correctamente maquetados (al menos los que he comprado o las muestras que descargué) y se leen perfectamente con la aplicación correspondiente, aunque he de confesar que, al menos por ahora, me gusta más el programita de Apple con su delicioso pasar de página tan parecido al del papel.

En definitiva, y a la espera de ver cómo crecen los catálogos (22.000 libros no son tantos aunque puedan parecerlo) y cómo se van incorporando a ellos las novedades editoriales que vayan saliendo al mercado, tenemos por fin formas estupendas de conseguir lecturas para nuestros dispositivos digitales. De forma legal y tan cómodamente que, a partir de ahora, nuestro problema no va a ser tanto encontrar libros como resistir la tentación de darle al botoncito, tan aparentemente indoloro desde el punto de vista económico.

Lamentablemente han tenido que venir los americanos a enseñarnos a hacer algo que todos sabíamos como se hace (bastaba echar una mirada a amazon.com para saberlo), así que como en una romería un poco paleta no nos queda más que cantarles que los recibimos con alegría, con la seguridad de que, por suerte o por desgracia (probablemente por lo primero), en esta ocasión no pasarán de largo a toda velocidad como en la película: ahora son buenos y han venido a quedarse.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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