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Carmelo Jordá

¿E-readers, smartphones, netbooks, tablets?

Cada día más gente parece creer en una convergencia de usos sobre un único dispositivo y que éste será el móvil o algo muy parecido a los actuales móviles. Es una posibilidad que no hay que desdeñar.

Carmelo Jordá
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A pesar de que se venden a miles (y cada vez más) y de que ya les hemos dado hasta varios nombres (eBooks, libros electrónicos, E-readers...) lo cierto es que todavía no estamos seguros de qué tipo de dispositivo será el que finalmente acabaremos usando para leer nuestros libros en formato digital.

Porque respecto a eso no les quepa la menor duda: leeremos la gran mayoría o buena parte de nuestras lecturas en formato digital, como oímos música que no es sino una sucesión de unos y ceros, leemos el periódico en internet, escuchamos esRadio a través de su página web y, mucho más pronto de lo que la gente se cree, veremos la televisión con sus series y películas a través de la red, si es que no lo estamos haciendo ya, mula mediante.

Pero volviendo a la cuestión con la que iniciado el artículo, ¿en un futuro habrá dispositivos pensados exclusivamente para leer libros; lo haremos a través de un teléfono móvil que todos tendremos, tan inteligente y con más funciones que un androide de protocolo; o leeremos a través de pantallas de ordenador similares a esta en la que estoy escribiendo un artículo?

Cada día más gente parece creer en una convergencia de usos sobre un único dispositivo y que éste será el móvil o algo muy parecido a los actuales móviles. Es una posibilidad que no hay que desdeñar, de hecho creo que va a producirse esa convergencia en el campo de la informática: qué práctico será llevar nuestro ordenador personal / móvil con nosotros y, por ejemplo, usarlo en la oficina con sólo conectarlo a un teclado y una pantalla.

Claro, que también están los que opinan lo contrario, los que creen que habrá diferentes dispositivos para distintos usos en situaciones que cambian de un día a otro o incluso en el mismo día. Y de hecho algunos fenómenos de mercado parecen darles la razón: ahí tienen a los netbooks que se han abierto un hueco en el mercado gracias a que, pese a ser un ordenador de "peor calidad" que un portátil normal resultan más prácticos en determinados momentos como viajando o en un trabajo que requiera una gran movilidad, y encima son más baratos.

Hay que tener en cuenta, además, que la lectura es una actividad sustancialmente diferente y que determinados requisitos pueden establecer limitaciones que restrinjan mucho el abanico de dispositivos capaces de satisfacernos. Por ejemplo, las pantallas retroiluminadas (como las de los ordenadores) me siguen pareciendo muy agresivas para los ojos del lector, y las pantallas de los móviles demasiado pequeñas para una lectura confortable, incluso en el caso de las grandes pantallas táctiles de aparatos como el iPhone y similares. Además, una pantalla con el tamaño suficientemente (alrededor de cinco o seis pulgadas) haría del móvil un auténtico "ladrillo".

Así, al menos de momento, es sustancialmente más cómodo leer en un ebook que en cualquier otro dispositivo y, por otra parte, las evoluciones de los actuales lectores de libros electrónicos irán incorporando mejoras que nos permitirán tanto optimizar su primordial función lectora como incorporar otras nuevas que complementen la oferta y hagan el dispositivo más y más interesante.

Es de esperar, por ejemplo, que los lectores de eBooks se conviertan en una plataforma idónea para la lectura más allá de contenidos estáticos como los libros y también es previsible que hagan en un futuro aparatos con conexión Wi-fi que nos permitirán leer libros con toda comodidad, pero también otros contenidos como periódicos, blogs, enciclopedias on line... De hecho, el Kindle ya hace algo así, si bien dentro de ese modelo de negocio un tanto peculiar de Amazon.

Tomar notas podría ser otra de las futuras razones de ser añadidas de un lector de libros electrónicos, ya algunos lo hacen y parece que no pocos de los dispositivos que llegarán pronto al mercado van también por ese camino, como el Courier de Microsoft. Tanto es así que la integración entre el lector de libros electrónicos y el "tablet" es una de las tendencias que se puede entrever en el mercado.

Incluso me atrevo a pensar que ciertas funciones que empiezan a acaparar los teléfonos móviles podrían resolverse mejor con un dispositivo parecido a alguno de los actuales lectores de ebooks, por ejemplo, la gestión de nuestro correo electrónico, y más si tenemos en cuenta el éxito de dispositivos como el Peek, que han logrado hacerse con su hueco a despecho de morasnegras o itelefónos.

En definitiva, hay mercado y hay futuro, sólo es necesario que diseñadores y empresas tengan un poco de imaginación. Y teniendo en cuenta las cifras en fuego, seguro que la tendrán.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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