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Carmelo Jordá

¿Jugamos al terrorista suicida?

Dicho de otra forma: aquí los niños quieren ser Cristiano Ronaldo, allí un hijo de puta que se hace estallar por Alá.

Carmelo Jordá
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Si el título de este artículo les parece de mal gusto les diré que puedo estar de acuerdo, pero que es una pregunta que se hace, o al menos se ha hecho en alguna ocasión, en lugares como Pakistán, tal y como demuestra este vídeo que está circulando en los últimos días por internet en el que un grupo de niños desarrolla un macabro espectáculo: cómo uno de ellos prepara y desarrolla un atentado suicida con un parecido escalofriante a una situación real.

Por supuesto, se puede aducir que un vídeo de dudosa procedencia no demuestra nada ni es ejemplo de un comportamiento habitual, pero observar atentamente las imágenes nos da algunas claves que permiten pensar lo contrario: en primer lugar el elaborado "ritual" que vemos hace pensar que no es la primera vez que el juego se desarrolla... ¡si hasta le tienen tomada la medida a los efectos especiales!

Un dato más es la cercanía y nitidez con las que están tomadas las imágenes que sugieren o bien que está grabado por un lugareño como quien graba a los niños cantando un villancico; o bien que nadie se ha molestado en impedir que un forastero grabe un juego tan extraño y que no da precisamente buena imagen, es decir, que se trata de algo habitual, de una diversión más de la muchachada.

El vídeo en cuestión ha aparecido por la red, como les digo, y todas las fuentes apuntan que ha sido grabado en Pakistán. Por supuesto no tengo la seguridad de que sea así pero más importante que eso me parece que podría estar grabado en ese país, desde luego, pero también en otros muchos: podrían ser niños de Afganistán, desde luego, o de Irán, Arabia Saudí, Mauritania, Argelia...

De lo que no cabe ninguna duda es que son niños musulmanes, con una edad en la que por supuesto es imposible que su comprensión de la religión sea mínima, pero en la que sí comprenden el ambiente en el que viven, la sociedad en la que crecen y los valores que intencionadamente se les transmiten: que el asesino que se mata llevándose por delante a unos cuantos infieles es un héroe.

Dicho de otra forma: aquí los niños quieren ser Cristiano Ronaldo, allí un hijo de puta que se hace estallar por Alá.

¿Hasta qué punto tiene que degenerar una sociedad para ofrecer esos referentes a sus niños? ¿Tiene esto algo que ver con la pobreza y la humillación que tantas veces se nos venden como "razones" en la aparición del terrorismo?

Por supuesto, esto no quiere decir que todas los sociedades musulmanas sean así y propaguen esos "valores", pero tenemos que tener muy claro que sí hay algunas que lo hacen, y que frente a eso no hay diálogo ni civilización que valga.

Porque la otra opción, aunque no lo parezca, es reírle la gracia al niño hasta que un día... no sea un juego.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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