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Carmelo Jordá

Lo que pueden llegar a ser los libros… digitales

Tiene lógica que sea en el mundo de los libros infantiles en el que se logren los primeros hitos de esta nueva forma de narrativa, no en vano también son los libros para niños los que incluyen más cantidad de elementos interactivos a su modo

Carmelo Jordá
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Aunque soy un firme convencido de que la literatura en su forma más tradicional (es decir, palabra tras palabra, negro sobre blanco) tiene un brillante futuro digital, también hay que reconocer que soportes como las tabletas pueden, y casi deben, llevarnos a nuevos formatos y a otras maneras de contar historias.

Era cuestión de tiempo que apareciesen estos formatos y ya los podemos encontrar con cierta facilidad. A partir de ahí poco más hacía falta para que, además de con historias e ideas originales, nos encontrásemos con ejemplos bellos de nuevas formas de comunicar, contar o explicar.

Pues bien, ya tenemos algunos: esta misma semana me llega información sobre uno de que, por lo que podemos saber de él, marca un interesante camino y alcanza unas cotas de calidad más que notables.

Se trata de The fantastic book of Morris Lessmore, una aplicación infantil para el iPad que parte de una película de animación de Moonbotstudios, una empresa creada por trabajadores formados en el archiconocido y genial estudio Pixar.

Si creemos lo que de ella dicen las críticas, que se han multiplicado por toda la red (vean también como ejemplo esta en el prestigioso Wired), la aplicación, el cuento, o el libro digital, como quieran llamarlo, es un verdadero prodigio.

En él se unen, como no podía ser de otra forma, textos, imágenes estáticas, animaciones y pequeños elementos interactivos que los niños deben encontrar en cada una de las páginas.

Todo, atención, por 4,99 dólares (pueden comprarlo en App Store de Apple), un precio más que competitivo y contra el que difícilmente podrían luchar rivales en papel.

Tiene lógica que sea en el mundo de los libros infantiles en el que se logren los primeros hitos de esta nueva forma de narrativa, no en vano también son los libros para niños los que incluyen más cantidad de elementos interactivos a su modo: desplegables, recortables, móviles...

Pero lo más normal será que otros tipos de historias y otros tipos de libros encuentren también elementos que los enriquezcan y que se aprovechen de las capacidades de soportes como el iPad, seguro que pronto lo veremos.

Y mientras tanto los que quieran escribir como siempre se ha hecho que no se preocupen, a ellos también seguiremos leyéndolos. La clave es sumar, no sustituir.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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