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Carmelo Jordá

Un muerto muy vivo

Pese a las zancadillas empresariales, al lento ritmo de digitalización y a la reacción de pánico que palabras como digital, internet o piratería parecen provocar en las editoriales, ahí tenemos un pequeño bebé económico que pugna por nacer y sobrevivir.

Carmelo Jordá
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Pese al abandono en el que ha nacido y el escaso cuidado que le prestan sus mayores –y más a una edad tan temprana en la que tan necesario es el cariño de los padres– resulta que el mercado de los libros digitales en España goza de una salud si no envidiable sí al menos admirable.

Y es que según los datos del mismísimo Ministerio de Cultura, los contenidos para la lectura digital ya representaron en 2009 un volumen de negocio de 51,2 millones de euros, que es una cifra pequeña pero seria y supone un 1,6% del total del sector del libro. La estadística de 2010 no está disponibles todavía, pero se espera que se dupliquen estas cantidades.

Sí, ya sé que la botella se puede ver medio vacía, que estamos hablando todavía de un resto marginal de lo que supone la edición en España y que la comparación con otros países, especialmente EEUU, es deprimente.

Pero yo prefiero verla medio llena: pese a las zancadillas empresariales, al raquítico ritmo de digitalización y a la reacción de pánico que palabras como digital, internet o piratería parecen provocar en las editoriales, ahí tenemos un pequeño bebé económico que pugna por nacer y sobrevivir.

Porque si en estas circunstancias tan adversas, si con un Ministerio de Cultura que coloca el IVA del ebook 14 puntos por encima del de su hermano en papel y para el que la mera existencia de la red es casi una ofensa; si con toda la desconfianza que genera entre los que deberían saludarlos y protegerlos; si aún así todavía se venden y se compran libros electrónicos en España, es que estamos ante un mercado que sin duda alguna explotará en cuanto se le de un poco de aire, es que realmente los que queremos leer en digital somos muchos y seremos cada vez más, es que el cambio tecnológico más importante en la industria del libro desde Guttemberg ha venido para quedarse.

De acuerdo, quizá ahora no lo parezca pero seguro que nuestra visión cambiará más pronto que tarde, cuando tengamos a nuestra disposición Kindles cargados de libros en castellano, nuestros iPads se llenen con las novelas de Delibes, Vargas Llosa o Umbral y las últimas novedades editoriales estén disponibles a sólo un clic.

He visto por ahí titulares como "el gran fracaso del libro electrónico" o "un mercado que no arranca". Creo que se equivocan: el ebook sigue ahí, agazapado pero muy vivo, y en cualquier momento llegará a sus pantallas, como decían los viejos trailers de cine.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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