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"Los nuestros en la calle, los vuestros en el hoyo”

Las víctimas, insultadas por unos y olvidadas por otros. Los terroristas, saliendo de las cárceles. Y sus amigos, en las instituciones y más crecidos que nunca.

Cayetano González
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Tristemente, los energúmenos simpatizantes de ETA que este sábado gritaron en Éibar lo que figura en el título de este artículo a las víctimas del terrorismo que de forma pacífica intentaban rendir un homenaje a los asesinados por la banda terrorista, tienen razón. Efectivamente, los terroristas están saliendo de la cárcel a la calle –aunque al fiscal Javier Zaragoza le parezcan pocas las excarcelaciones que ha habido tras la derogación de la Doctrina Parot– y las personas inocentes asesinadas por ellos siguen en el cementerio.

Este es el retrato exacto de la situación que se vive en lo que algunos han venido en llamar el final de ETA. Las víctimas, insultadas por unos y olvidadas por otros. Los terroristas, saliendo de las cárceles. Y sus amigos, en las instituciones y más crecidos que nunca. Motivos tienen para estarlo.

De esta situación pueden sentirse especialmente orgullosos el expresidente Zapatero, impulsor y responsable del dañino y mal llamado "proceso de paz"; su ministro del Interior y actual líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba; su negociador principal, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren; el expresidente del Tribunal Constitucional Pascual Sala y los seis vocales que votaron a favor de la legalización de la marca de ETA Sortu. Todos los anteriores son los responsables directos, por acción. Pero, por omisión, también pueden compartir ese orgullo el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; su ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y todo el grupo de frívolos dirigentes que están destrozando moral y electoralmente al PP vasco, desde Antonio Basagoiti –que goza en la actualidad de un plácido exilio profesional en México– hasta Arantza Quiroga, pasando por Iñaki Oyarzabal o Borja Semper.

La última pantomima protagonizada por esta clase política del PSOE y del PP ha tenido lugar a raíz del comunicado de los presos de ETA. A algunos de esos dirigentes sólo les ha faltado mostrar su comprensión, cercanía y solidaridad –"en estas entrañables fiestas navideñas", que diría el otro– a quienes están en la cárcel no por haber robado un kilo de manzanas en el supermercado de su pueblo, sino por haber asesinado –o haber contribuido a ello– a 857 personas, todas inocentes.

Oír y ver a los dirigentes del PSE darse una enorme prisa en destacar la importancia de este comunicado por el hecho de que los presos de ETA digan que asumen la legalidad –como si les quedara otra–, o porque reconocen el daño causado por sus crímenes, aunque no pidan perdón a las víctimas, no es ninguna sorpresa en un partido, el PSOE, y su sucursal vasca, el PSE, que, al igual que toda la izquierda política, mediática y social española, nunca ha creído en que a ETA se le podía y se le debía derrotar sólo desde la ley pero con toda la ley. De ahí los diferentes atajos que a lo largo de estos años el PSOE ha tomado en la lucha antiterrorista, llámense GAL, "proceso de paz" o chivatazo del bar Faisán.

Pero que el PP, que durante los ocho años –de 1996 a 2004– que estuvo en el poder entendió y practicó que a ETA y a todo lo que ETA representaba había que derrotarlos con los instrumentos que tiene un Estado de Derecho, se haya sumado desde hace ya tiempo al discurso de esa izquierda de que "ETA ha sido derrotada por la democracia", o haya dejado de lado a las víctimas del terrorismo, produce lisa y llanamente auténtico asco y una enorme decepción.

Los de ETA y su mundo se sienten tan derrotados que les dicen lo que les dicen a las víctimas del terrorismo en Éibar. Están tan derrotados que el último Euskobarómetro refleja el ascenso de EH-Bildu –de 21 a 23 escaños– en el Parlamento vasco, el desplome del PSE –que pasa de 16 a 12– y el hundimiento del PP –de 10 a 8 escaños–, cuarta fuerza en el País Vasco y a punto de desaparecer en Guipúzcoa, donde por cierto preside el partido ese genio de la política llamado Borja Semper, que lo mismo dice ser partidario de construir el futuro del País Vasco con Bildu que muestra su oposición a la reforma de la Ley del Aborto propuesta por el Gobierno y su partido. Lo dicho, un genio.

El comunicado de los presos de ETA, muy al contrario de lo que ha dicho ese otro genio del PP vasco llamado Iñaki Oyarzabal, es un paso mas en ese "proceso de paz" que Zapatero puso en marcha y que Rajoy, de otra manera, sin necesidad de reunirse con la banda terrorista, ha continuado. Los presos de ETA intuyen que este Gobierno, tras ver la actitud que ha tenido tras la derogación de la Doctrina Parot, es fácilmente presionable para que siga concediendo beneficios penitenciarios.

¿Qué posibilidades tienen de conseguirlo? A la vista de lo sucedido en los dos años que Rajoy lleva en La Moncloa, todas. Si no, que se lo pregunten a Bolinaga o a los que integran las diversas marcas de ETA –EH Bildu, Amaiur, Sortu–, que tiemblan cada vez que el ministro Fernández Díaz dice esa boutade de que el contador de la ilegalización se ha puesto a cero.

Y si aun así alguien sigue teniendo alguna duda, que piense en cómo se encuentran las víctimas del terrorismo.

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