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Cristina Losada

Apropiación indebida

El peligro mortal es el precedente. O sea, que junto a la imagen de Zapatero en el estadio de Viena aparezca la imagen de Franco asistiendo en el Bernabeu, hace 44 años, a la primera y, hasta ahora, única vez en que una selección española ganaba el torneo

Cristina Losada
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Millones de españoles veían anoche cómo ganaba la selección de fútbol sumidos en la ignorancia. No sabían los probes que esa victoria era un derecho que tenían. Hubo de ser el presidente del Gobierno quien lo pusiera en su conocimiento minutos después del final del partido. "Mi generación –dijo ante las cámaras– tenía derecho a ver un triunfo así." Tomemos buena nota, pues todo apunta a que los "nuevos derechos" que tanto alardea de conceder a la ciudadanía el humilde Zapatero incluyen copas de Europa. Sólo falta ponerle al asunto el cascabel teórico.

Naturalmente, sería absurdo no vincular ese triunfo con su presencia en La Moncloa. Pero por si no se captara esa relación, él mismo se encargó de subrayar que el acontecimiento se había producido durante su mandato: "Soy el primer presidente de la democracia que vive un título así." De este modo, los conceptos "derechos, democracia, Zapatero y gran victoria futbolística" quedaban vinculados para mayor gloria del socialismo gobernante.

ZP y sus turiferarios han rozado la apropiación indebida. A punto se han quedado de proclamar que ha tenido que llegar él al poder para que pudiera ejercitarse ese derecho a ganar la Eurocopa que nos hemos sacado de la manga. Y apenas disimulan el afán por utilizar el triunfo futbolístico como proyectil contra el pesimismo de derechas y como refutación de cuantos malos augurios se han venido lanzando sobre la situación de España. Pues, a ver, ¿cuándo ha ido mejor este país que ahora que gana ese trofeo?

El peligro mortal de ese hilo es el precedente. O sea, que junto a la imagen de Zapatero en el estadio de Viena aparezca la imagen de Franco asistiendo en el Bernabeu, hace 44 años, a la primera y, hasta ahora, única vez en que una selección española ganaba el torneo. Lo cual, amén de refrescarnos la "memoria histórica", nos recuerda que el franquismo y otras dictaduras, entre ellas y con particular dedicación las "rojas", se distinguieron por emplear el deporte como instrumento para su legitimación y su prestigio.

El caso es que mientras el presidente del Gobierno se inventaba un "derecho", negaba otros que sí están reconocidos. Sentenciaba así en una entrevista en El País que "no hay que cambiar las leyes sobre el régimen lingüístico". Esto es, su generación –¿por qué no otras?– tenía derecho a ver un triunfo futbolístico, pero los españoles que residen en varias comunidades autónomas deben continuar privados del derecho a ser educados y atendidos por la administración en la lengua común. Típicamente zapaterino.

Tertuliana de Es la Noche de Dieter.

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