Menú
Cristina Losada

El 8 de marzo súper propagador

Tener conocimiento de los riesgos y aún así dar luz verde a un conjunto de eventos súper propagadores es inexcusable.

Cristina Losada
Cristina Losada
0
Tener conocimiento de los riesgos y aún así dar luz verde a un conjunto de eventos súper propagadores es inexcusable.

La prensa de distintos países va dando cuenta de los focos, sus focos. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha sabido que una fiesta de cumpleaños celebrada el 5 de marzo en una casa de Westport, Connecticut, que reunió a gente acomodada, fue un foco de contagio que se extendió por la zona y más allá, ya que muchos de los asistentes eran de fuera. Son focos locales que en un primer momento pasaron inadvertidos y así contribuyeron a la expansión del coronavirus. El cumpleaños en Westport fue lo que los epidemiólogos llaman un ‘evento súper propagador’. Sus efectos no se pudieron controlar, a pesar de que se intentó. Fueron 50 personas las que asistieron a la fiesta. Imaginemos lo que pudo ser, en ese aspecto, el 8 de marzo en España.

Es verdad que los focos locales, como el de Westport, como los que se detectaron aquí en un principio, empequeñecen al lado de las cifras que cuantifican los movimientos a escala global desde el brote en China. El New York Times publicó un análisis de los desplazamientos de cientos de millones de personas por todo el mundo, basándose en datos de viajes, ubicación de teléfonos móviles y estimaciones realizadas por varias universidades norteamericanas. La secuencia empieza en Wuhan. El 1 de enero –un día después de que el Gobierno chino alertara, por fin, a la OMS– salieron de la ciudad 175.000 personas. Eran viajes relacionados con las fiestas del Año Nuevo chino. En las siguientes semanas saldrían de allí unos 7 millones de personas. Varios miles viajaron a otros países. Cuando cerraron Wuhan, había brotes en 30 ciudades de 26 países. A finales de enero. La secuencia, que continuaba, muestra que las restricciones que se fueron aplicando a los viajes llegaron siempre demasiado tarde.

¿Restricciones a los viajes? En nuestro país, al final de febrero, estábamos en la dulce inopia. Pero volvamos a los focos. Porque el 8 de marzo, con sus manifestaciones feministas que congregaron a cientos de miles de personas, con su mitin de Vox de varios miles, con sus partidos de fútbol y todo lo demás que se celebró aquel domingo, no puede definirse como un foco local. Fue algo así como un clúster de eventos súper propagadores. Seguramente no se podrá saber –en línea con el lema "No se podía saber"–, porque es tabú no ya investigarlo, sino pensarlo. Pero, por más que se intente decretar el no pensamiento sobre el asunto, por más que la mirada retrospectiva no sea lo prioritario, resulta que los datos, los pequeños datos, lo traen de vuelta. Ahora es el positivo de Carmen Calvo el dato que nos lleva a la cabecera socialista de la manifa del 8-M en Madrid. Cabecera en la que hay, de momento, otros dos positivos. Más uno, que sepamos, en la cabecera de Podemos: el de Montero. Eso, en dos cabeceras, donde las lideresas y las grandes pancartas. Imaginemos detrás, entre la sororidad apiñada.

El Ministerio de Sanidad acaba de situar en la última semana de febrero la fecha del contagio "importante". El término es impreciso. ¿Deliberadamente impreciso? No tenemos forma de saber si saben con mayor precisión cuándo y cómo. Pero sabemos que hasta el día 8 todo estaba bajo control y que a partir del día 8 todo estaba descontrolado. Eso no pinta bien. Huele a tapadera, a voluntad de encubrir. Estar en la inopia es grave, pero ofrece un refugio, por endeble que sea, en la ignorancia. Tener conocimiento de los riesgos y aún así dar luz verde a un conjunto de eventos súper propagadores es inexcusable. Y cuando uno de los eventos era clave para la imagen política del Gobierno, clave para exhibir sus señas de identidad, se hace imposible acatar el no pensamiento y no pensar. Lo que es imposible no pensar es que los ministros y ministras del Gobierno de España pusieron en la balanza el 8-M y el virus, y que el peso político del 8-M la inclinó.

En España

    0
    comentarios

    Servicios