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Cristina Losada

El apéndice del corazón

Rodríguez, queda ya comprobado, es trilingüe: sabe decir "sí" en tres idiomas y los que te rondaré, morena

Cristina Losada
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A las ocho de la mañana, un poder fáctico fácilmente audible me asegura que hemos vuelto al corazón de Europa. Hemos vuelto, luego hemos ido. Todo ha ocurrido esta noche, breve pero intensa. Ha terminado el nocturno de Aznar. ¡Albricias! Schröder y Chirac nos regalan bombones. Y el viaje espacial lo hemos hecho sin movernos. A esas horas, las metáforas sobadas cuelan peor que un croissant revenido. Ésta la ha puesto en la bandeja del desayuno el presidente del Gobierno, que publicó, el domingo, un artículo en un periódico alemán con ese título: Im Herzen Europas. Sí señor, en la víscera por antonomasia de la novela romántica. Ahí queremos estar.
 
En el kiosko, el Frankfurter Allgemeine Zeitung se ha agotado. Claro que no había más que un ejemplar. Qué le vamos a hacer, esta ciudad fondea en el costado de Europa. A quién miramos de frente es al Atlántico, y a mucha honra. Pero no se crean que por ello dejaron de prestarnos atención los alemanes. Al contrario. En fin, a causa de ese interés por leer a ZP en alemán, que comprendo porque yo también sentía, me he quedado sólo con el aperitivo que ofrece Internet: volvemos a Machado. Otro regreso. No hay como no leer para no cambiar de gustos literarios.
 
Al poeta preferido de Alfonso Guerra y del autor del artículo de Herr Schuster, lo sacan para decir aquello de "caminante, no hay camino…". El que no se lo sepa a estas alturas, merece un premio. Qué manera de machacar a un escritor. Ahora que una cosa es la memoria y otra el conocimiento. El gobierno socialista, en su política hacia Europa, no conoce más que un camino: el de vuelta. Hay un afán de regresar a su pasada etapa en el gobierno, como si el mundo fuera el mismo que en 1991 o así, cuando González recibía en la Moncloa a Bush I tras hacer con él la Guerra del Golfo I ó II, según se mire, cuando Alemania y Francia andaban sobradas y el Telón de Acero sólo empezaba a fundirse. Como si el doctor Fausto socialista hubiera dicho entonces lo de "detente, instante, eres tan bello".
 
No quiero ni pensar qué víscera será Inglaterra, ni cuál Italia, ni qué órgano representan, en esta fisiología, los países de Europa oriental, ahora socios, y partidarios del otro eje. El Gran Satán ya sabemos quien es, y no le va a facilitar al gobierno español ese viaje en el tiempo. Eso sí, Chirac y Schröder estarán contentos. Ya no les incordia el señor del bigote que, de vez en cuando, decía no y hasta nein. Rodríguez, queda ya comprobado, es trilingüe: sabe decir "sí" en tres idiomas y los que te rondaré, morena. España está donde solía: de apéndice. Dicho en lenguaje Ibarra, batiendo palmas, de cuadro flamenco. Con eso y el mástil de Maragall, conquistaremos el corazón europeo.

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