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Cristina Losada

El humo de la moción

Hay que colgarle a Madrid el sambenito de la peor gestión de España para salvar la imagen del Gobierno central.

Cristina Losada
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Hay que colgarle a Madrid el sambenito de la peor gestión de España para salvar la imagen del Gobierno central.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, asiste a los actos conmemorativos de la festividad de la Virgen de la Paloma. | EFE

Teníamos constancia, hasta ahora, de dos tipos de mociones de censura. Una era la moción de censura real, que es la que tiene posibilidad de salir adelante y sale. De esas no ha habido más que una, la que presentó Pedro Sánchez contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Otra era la moción de censura simbólica. No puede salir, pero se presenta, no obstante. Será el caso de la que presente Vox contra el Gobierno de Sánchez. Fueron del mismo tipo la del PSOE contra Adolfo Suárez, la de Alianza Popular contra el PSOE y la de Podemos contra el PP. Hasta aquí está todo más o menos claro. Sin embargo, nada claro hay en esa moción de censura que dicen, pero desmienten y desmienten, pero dicen que van a presentar contra Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

Desde mayo, con las flores, lleva apareciendo y desapareciendo esa moción en la prensa. El mismo José Manuel Franco, delegado del Gobierno en Madrid, que acaba de decir que estarían por hacerla y darle la presidencia a Ciudadanos, es protagonista de titulares en los que alternativamente no la descarta y la descarta. En agosto, con una diferencia de diez días, dijo una cosa y su contraria. ¿Cómo definir este tipo de moción? ¿Moción vaivén? ¿Pendular? ¿Fluctuante? Es posiblemente un nuevo tipo de moción de censura, y lo que la define no es el proyecto de articularla y presentarla. Es el relato. Es el humo de la moción.

Si hay humo, se entiende que hay fuego. De modo que no es poca cosa esa humareda. Sirve para algo. Sirve, primeramente, para dar cuerpo a la idea de que algo hay. Y de que ese algo incluye, como se insinúa desde hace meses, contactos y conversaciones con el socio de Gobierno de Ayuso. Se tienta a Ciudadanos con una presidencia, se hace ver que está en el ajo. Es evidente: el humo sirve para sembrar la desconfianza entre los partidos que forman el Gobierno de Madrid. Los socialistas matizan que ahora, con la epidemia, no es el momento. Pero todo lo que dicen, cláusula de espera incluida, pretende configurar la antesala para una ruptura del Gobierno de coalición.

Nada hay de particular en que el PSOE quiera hacerse con Madrid, donde no gobierna desde hace un cuarto de siglo. Pero ahora tiene una urgencia especial. No por echar a Ayuso –y a Aguado–, sino por desprestigiar su gestión de la epidemia. Hay que colgarle a Madrid el sambenito de la peor gestión de España para salvar la imagen del Gobierno central.

Porque culpando a Madrid de los malos datos nacionales, ya tenemos chivo expiatorio. Ya se cargan a otro culpa y responsabilidad. Señalado el culpable, no hay más que sentarse a esperar a que se descargue sobre él todo descontento.

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