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Cristina Losada

El imperio de la inconsciencia

Y Blanquito revela a la humanidad que subir impuestos es tan de izquierdas como bajarlos. Depende. Del rostro que se tenga. Pongamos el remate provisional en Chacón: mandamos más tropas a Afganistán para marcharnos de allí antes.

Cristina Losada
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Es un día cualquiera. Puede ser el de ayer, el de mañana, no importa. En la realidad paralela, no transcurre el tiempo. No hay referencias. Zapatero dice, a su paso por la ONU, que no desvela detalles de la subida de impuestos porque los afectados no entenderían que lo hiciera desde el extranjero. Sólo diez días antes anunciaba en Roma la sustancia de la reforma, tras negarse a exponerla en el Congreso. Proclama que el cambio climático es causa de la recesión y ahí queda la perla. No explica ni puede explicar la relación entre el clima y la crisis. Lástima. En la CNN, preguntado sobre el 11-M, afirma que nadie está a salvo del terrorismo islamista. Durante los tres días de marzo, su partido fumigó a la opinión pública con la idea de que, sin el apoyo de España a la guerra de Irak, nos hubiéramos librado. El show incluye repetir la parodia de unas palabras de Kennedy. ¿Qué podemos hacer por Obama? El que se sentó ante la bandera norteamericana puja por ser el pelota número uno del presidente de los Estados Unidos.

Sus pupilos no son menos. Corredor, ministra de Vivienda en la sombra, recita la letanía que el jefe pronunciaba en el último comité central: el Gobierno tiene la obligación de improvisar, pues significa adaptarse a circunstancias cambiantes. Ábrase el diccionario. Improvisar: hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación. Exacto. Ni en las jam sessions se toca a tontas y a locas. Pero vayan con el DRAE y con el jazz a las miembras y a los miembros. Otra, Salgado, asegura que el aumento de la presión fiscal beneficiará a los trabajadores. A los parados, quizás, que a los que aún tienen empleo, los exprimirán al máximo. Y Blanquito revela a la humanidad que subir impuestos es tan de izquierdas como bajarlos. Depende. Del rostro que se tenga. Pongamos el remate provisional en Chacón: mandamos más tropas a Afganistán para marcharnos de allí antes.

La cantante calva de Ionesco semeja pura lógica al lado del surtido de declaraciones que uno pesca cualquier día en los caladeros del Gobierno. Ni siquiera cuando hay razones para justificar tal o cual medida recurren a ellas. Prefieren falsear los motivos, el alcance, las intenciones. Todo. Los comunistas de antaño tenían un discurso para las masas y otro, distinto, opuesto incluso, para el consumo interno. En público hablaban de paz y en privado preparaban la guerra. Pero eran conscientes de la duplicidad. En el PSOE de Zapatero se han borrado esas fronteras. La deshonestidad en las relaciones con lo verdadero ha impregnado a sus dirigentes por completo. Es un grupo dispuesto a mantener que la noche es el día y a creerlo íntimamente. Basta con que lo diga el jefe, que es como ellos.

Tertuliana de Es la Noche de Dieter.

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