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Cristina Losada

Engañabobos

Ah, vale, es la política. Ganar como sea. El caso es gobernar. Pues vaya. Andaba España escasa de fauna de embaucadores y engañabobos y, al fin, tenemos más.

Cristina Losada
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Una no espera que los demás le den la razón, pero confía en que los hechos terminen por dársela. Como el fenómeno ocurre raras veces, no es cuestión de dejarlo pasar. Así, días atrás, quien suscribe sostenía que el Partido Popular había votado contra el mini plan de ajuste –al que Zapatero se ha visto forzado– desde la seguridad de que se aprobaría merced a las abstenciones de otros. Y que el épico relato con el que envolvió su posición, aquello de que podía forzar la caída del Gobierno socialista, pertenecía al muy político género del camuflaje.

La última que ha echado las cuentas de la lechera es la lideresa del PP catalán. En Tarragona, y al lado de Cospedal, Alicia Sánchez Camacho reprochaba a sus futuribles aliados, los de CiU, que hubieran "salvado a Zapatero". Pues de no ser por su abstención, sentenciaba, hoy estaríamos en el nirvana: "ante unas elecciones anticipadas o una cuestión de confianza al Gobierno". Idéntico mensaje al que han transmitido o han dado a entender, que el politiqués es lengua de doble filo, otros dirigentes de su partido.

Resulta, sin embargo, que ese guión sólo aparece en la versión española de la película. Y que hay otra: la que enviaba el PP a sus homólogos de la UE, inquietos por que un rechazo del ajuste provocara el hundimiento no de Zapatero, sino de España, y con ello, un efecto dominó. En la versión europea, los de Rajoy tranquilizaban a Merkel y compañía asegurando que el plan iba a contar con el apoyo de los aliados habituales del Gobierno, "principalmente nacionalistas". Tan convencido estaba de que el decreto saldría vivo, que el PP calificaba su voto de "irrelevante para el resultado final". En suma, un paladino reconocimiento de que su "no" era un gesto para la galería y en absoluto un acto destinado a echar abajo a ZP. Menos lobos.

La galería, desde luego, ha aplaudido. Da la bienvenida a cualquier señal de que existe una oposición. Pero, ¿existe una alternativa? Cuando el PP niega que haya que hacer "recortes sociales" y, como escribe Alberto Recarte, se coloca en la postura de negación de la crisis que Zapatero sostenía, la respuesta es negativa. Ah, vale, es la política. Ganar como sea. El caso es gobernar. Pues vaya. Andaba España escasa de fauna de embaucadores y engañabobos y, al fin, tenemos más.

Tertuliana de Es la Noche de Dieter.

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