Menú

La guerra ha terminado

Cristina Losada

Hoy, incluso, la muerte de Semprún, Jorge, permitía agregar capas al mendaz envoltorio. Cierto que él mismo se entregó a la impostura, como denunciaron su hermano Carlos y otros conocedores de su papel en Buchenwald. (Volver)
gracian dijo el día 10 de Junio de 2011 a las 22:20:20:

Semprún en Madrid, en teoría de incógnito en sus funciones de enlace e información para el PCE. Cafetería mañan del lunes tras un partido de fútbol. Cometarios a su alrededor que oye intrigado y expectante. Ayer Di Stéfano esto. Pues no Di Stéfano lo otro. Quiá, Di Stéfano lo de más allá. Intrigado pregunta por el tal Di Stéfano. Silencio sepulcral y miradas entre asombradas e incrédulas. ¿Quién es este marciano que no sabe siquiera quién es Di Stéfano?. ... Semprún entendió el mensaje de inmediato. Oiga, si quiere ir de incógnito mejor entérese de lo que ha hecho el Madrí de Di Stéfano....

Se lo oí contar al propio interesado en un programa de televisión allá por los primeros 90...

Sigo pensando que más que anecdótico ilustra toda una categoría ....

D.E.P Federico Sánchez

amadeus dijo el día 9 de Junio de 2011 a las 22:18:30:

Personalmente no me siento autorizado para juzgar a Jorge Semprún ni a nadie que haya pasado por la experiencia de un campo de concentración nazi (¿somos conscientes de lo que significa el exterminio de 56.000 personas?). Los kapos estaban tan destinados al exterminio como cualquier otro preso... y vivían con la misma espada de Damocles que los demás. Sabían que a la larga su destino era el mismo que el de los demás presos. Pero mientras ejercían esa labor vivían en mejores condiciones. No eran ni mucho menos colaboracionistas voluntarios, ni torturadores, ni exterminadores. Eran supervivientes.

Lo que tuvieron que ver los ojos de Jorge Semprún en aquel campo marcarían la vida de cualquiera para siempre y desde luego no somos nadie para dictar sentencia. ¿Cuántos de nosotros no hubiéramos hecho lo mismo con tal de sobrevivir? Tal vez hubíeramos hecho cosas peores... pero no lo sabemos, porque no lo hemos vivido.

En mi opinión Semprún fue un hombre honesto que creyó realmente en la democracia y que rompió con las corrientes totalitarias de la izquierdas mucho antes de que estas se derrumbaran.

ERBYLIOS,

no confundo los campos.

Arra dijo el día 9 de Junio de 2011 a las 19:15:48:

Cristina hace una descripción de los hechos. Y los hechos, hechos son. Nos gusten más o menos.

A mi me ha parecido un buen artículo.

multivac dijo el día 9 de Junio de 2011 a las 15:17:23:

No se juzga su decisión de ser kapo, sino el ocultamiento y el sacar réditos de su paso por Buchenwald sin citar ese pequeño detalle.

ongietor dijo el día 9 de Junio de 2011 a las 13:04:07:

La verdad desnuda no es ningún juicio.

Erbilyos dijo el día 9 de Junio de 2011 a las 12:58:28:

Amadeus, creo que comete usted un error, un error muy común, consistente en confundir los campos de concentración, como el de Buchenwald, con los campos de exterminio, como Sobibor, Chełmno o Auschwitz-Birkenau. Estos últimos estaban concebidos específicamente para el exterminio, como su nombre indica, y fueron la tumba de millones de judíos.

En los campos de concentración y campos de trabajo había una alta mortalidad, por las duras condiciones de vida (variables de un sitio a otro), pero no había cámaras de gas. Por Buchenwald pasaron unos 250.000 prisioneros; la mortandad se ha calculado en 56.000 personas. El resto, casi cuatro quintas partes, sobrevivieron. Los prisioneros "privilegiados" que realizaban labores de oficina y tenían responsabilidades organizativas vivían mejor que los otros. Creo que fue el caso de Jorge Semprún (prisionero desde enero de 1944 hasta abril de 1945), por su condición de militante del Partido Comunista, cuyos miembros formaban una piña dentro del campo. Los que no formaban parte de esa "piña", estaban, por así decirlo, "a la intemperie". Para favorecerse entre ellos (por ejemplo, librándose de trabajos duros), los comunistas a veces tenían que perjudicar a otros que no eran de los suyos. Hay que contrastar las memorias de los militantes comunistas prisioneros de los nazis con las memorias de otros prisioneros que no eran comunistas pero que convivieron con ellos en los campos. Algunos de los miembros de la resistencia contra los nazis no olvidaban, además, el período en que comunistas y nazis eran aliados, lo cual favoreció la derrota y ocupación de Francia.

Finalmente, creo que se ha equivocado de artículo. El que menciona ese tema es García Domínguez, no Cristina Losada.

Vendeano dijo el día 9 de Junio de 2011 a las 12:44:13:

#amadeus

Efectivamente, no tenemos esa autoridad moral, porque no hemos pasado por esa experiencia. Pero él (Jorge Semprún, qepd), tampoco la tenía.

Y ese es el asunto, que la izquierda y Jorge Semprún juzgaban y juzgan desde esa presunta altura y autoridad moral.

Unos, como Primo Levy, siendo inocentes, se sentían culpables sólo por salvarse, por haber decidido vivir; otros, teniendo poder además sobre otras vidas, no parece que acusasen mucho esa carga, el poder real de vida o muerte de los kapos sobre los demás presos, el poder de decidir quien merecia vivir y quien no.

amadeus dijo el día 8 de Junio de 2011 a las 23:49:52:

No me parece justo considerar el papel de Semprún como Kapo en términos tan despectivos como se hace en esta web. En los campos de concentración la vida se limitaba a la pura y simple supervivencia. La oportunidad de ser Kapo simplemente garantizaba unas condiciones un poco mejores, a las que se hubiera acogido seguramente cualquiera que tuviera la oportunidad. Ser Kapo no representaba ninguna garantía contra el exterminio (gran parte de ellos terminaron en la cámara de gas)... y no creo que le quite un ápice de horror a la experiencia de vivir en un campo de concentración donde se exterminaba a seres humanos en cantidades industriales. No creo que nadie que no haya vivido en esas condiones tenga autoridad moral para juzgar y condenar a Jorge Semprún.

« 1 »