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Cristina Losada

Los kulaks de Pepiño

Un Gobierno que concede fondos a bancos y cajas sin discutir ni divulgar los sueldos de sus jefes, publica cuánto cobran los controladores y amenaza con desvelar lo que ingresa cada uno de ellos.

Cristina Losada
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El ministro de Fomento está en plena cruzada contra los privilegios. Aunque el blanco de sus iras no son sus privilegios, sino los ajenos. En concreto, los que disfrutan, a su decir y al de otros, los controladores aéreos por cobrar cuantiosos sueldos. Y es que don José ha descubierto un agujero enorme en las finanzas de AENA y ha dado en atribuírselo a quienes velan para que no nos estrellemos. Denuncia que tiene su público en un país donde ganar mucho dinero provoca gran resentimiento y abunda el igualitarismo inconsecuente.

Así, un Gobierno que concede fondos a bancos y cajas sin discutir ni divulgar los sueldos de sus jefes, publica cuánto cobran los controladores y amenaza con desvelar lo que ingresa cada uno de ellos. ¡Vean qué privilegiados son esos tunantes!, clama Blanco, acreditado defensor del interés general cuando sale de su exclusivo ático en Arosa. Puede que Pepiño no lo sepa, pero está fabricando a sus kulaks. El kulak era un campesino que poseía dos vacas, unas gallinas y un pedazo de tierra. Suficiente para que los comunistas –soviéticos, chinos, vietnamitas– decidieran acrecentar a su costa la "conciencia de lucha de clases" del pueblo. En suma, su liquidación por "terratenientes". Se trataba de azuzar a unos contra otros, como aquí, mutatis mutandis, se pretende.

Hay en España, por lo visto, cantidad de personas capaces de determinar quién gana demasiado por su trabajo. Confieso que yo no tengo ni idea. Pero sé que la demagogia es sospechosa siempre. Y que AENA se embarcó en inversiones fastuosas y algunas sólo se explican por politiquerías. Blanco quiere endilgar el marrón a los controladores y arrojarlos como pitanza a la opinión pública al grito de ¡abajo los privilegios! Los sindicatos "de clase", encantados. Odian a los sindicatos profesionales.

Qué ironía. Unos socialistas que culpan de la crisis a los neocon o a los neoliberales, que ni en eso se aclaran, y tienen por monstruos a Thatcher y a Reagan, se hallan a un paso de hacerse reaganitas a cuenta de los controladores aéreos. Antes de que nos toque el "modelo de control de bajo coste" que el ministro propugna, que lo prueben ellos. Total, ya aterrizan como pueden.

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