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Franquismo

Manifiéstense contra el PSOE

Tal como sabéis, queridos niños, por telenovelas y tebeos, España estaba repleta de antifranquistas antes de que Franco muriera en la cama. Muchos pertenecían, y por eso no los conocimos, al partido más clandestino de todos, el del antifranquismo silencioso. Uno de sus militantes era Pedro Almovódar, cuya lucha contra la dictadura consistió en ignorar la existencia de Franco. Corrían entonces las postrimerías de la larga noche, pero no os imagináis cuánto valor había que echarle para no mentar al dictador en una peli. Sea como fuere, el Régimen se vino abajo y sus oponentes decidieron no hacerle pagar por sus crímenes. Hay quien dice que por miedo, pero no es posible que tanta gente, y del temple del cineasta, se arrugara ante los cuatro gatos conocidos como el bunker.

No tardaría en presentarse la ocasión de ajustar cuentas. El PSOE llegó al Gobierno con mayoría absoluta y diputados de sobra para aprobar cualquier cosa. Y, en efecto, toda clase de cosas aprobaron, menos investigar y enjuiciar las fechorías del franquismo. Diez millones de votos respaldaban a los socialistas, diez millones de antifranquistas acérrimos, y nada: los abusos de la dictadura siguieron impunes durante la era de Felipe González. Dispuso de trece años y pico para resarcir a las víctimas y procesar a los culpables, cuando aún quedaba con vida más de uno, pero no le dio la gana. Y nadie protestó. Ni Zarrías ni Méndez ni Ibarra. Ni siquiera un Rodríguez Zapatero que ocupaba plaza de diputado. No le visitaba todavía el recuerdo del capitán Lozano.

Ocho años de paréntesis y segunda oportunidad con Zapatero que, ahora sí, se acuerda de que hubo una dictadura, una Guerra Civil e incluso una República. Es más, no habla de otra cosa. Pero, ¿qué hace? Nada, salvo dispensar papelitos y retórica. Así que los crímenes de la dictadura permanecen sin castigo después de veinte años de gobiernos del PSOE. Las dos décadas de socialismo han sido dos décadas de impunidad para el franquismo. Y hay que ver con qué estoicismo las han soportado los antifranquistas silentes y los neos incorporados a la lucha. No se les oyó una exigencia ni se les vio una manifestación hasta hace media hora. Mejor no preguntéis –la respuesta es demasiado obscena– por qué se manifiestan contra el Supremo y no contra el PSOE.

La Sra. Losada es periodista y escritora. Comentarista político de esRadio. Autora de Morfina roja (Libros Libres, 2008) Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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