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Qué risas con el murete

A nadie atacan más rastreramente desde las filas separatistas que a las mujeres que les plantan cara o les perjudican con su testimonio, como del Toro

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El estado en que quedó uno de los coches de la Guardia Civil | EFE

Las chirigotas de Cádiz se han mudado a la sede social del separatismo catalán. Menuda guasa se traen allí a cuenta del juicio y sus testigos. Todo el humor que les faltó a los golpistas y sus fieles durante el 1-O –y aún antes, que nunca fueron la alegría de la huerta– se les ha desatado con los testimonios sobre su agresividad y violencia aquellas semanas de septiembre y octubre que vieron su caída en la ignominia. Vaya risas que se están echando con los últimos testigos. Cómo se cachondean de la secretaria judicial que tuvo que salir por la azotea. O de la trampa del Fairy. Hay que ver: son capaces de bromear. Quién lo hubiera dicho. Sólo les sigue faltando, a estos chistosos, la capacidad de reírse de sí mismos. Ésa, ni la han tenido ni la tienen.

La secretaria judicial, Montserrat del Toro, tuvo que sufrir el asedio de una multitud el 20 de septiembre, en la consejería de Economía del gobierno catalán, y ahora tiene que padecer el acoso de la prensa amarilla y las redes. Testificó con protección visual: no se emitió su imagen, a petición suya. Pero su petición se ha demostrado tan justificada como inútil. Enseguida, han hecho circular su foto por los vertederos habituales. Aunque la difamación de la secretaria empezó antes. La testigo ha estado desprotegida desde que se supo que iba a declarar.

En la búsqueda del origen del vertido, encontré una pieza de la web Público de mayo de 2018, que empezaba sentenciado que "es ferviente seguidora de páginas ultranacionalistas españolas", y "del partido más duro con la aplicación del artículo 155, Ciudadanos". De ese pecio podrido –basado en dos de las distintas páginas que seguía en la que decían que era su cuenta de Facebook– proceden los cientos de mensajitos tuiteros que la tachan de "ultraderechista". Regalo de la marquesa. Periodismo del bueno. Tan bueno, tan comprobado y reconfirmado, tan researched y fact-checked como las piezas que le han dedicado en medios como TV3 o La Vanguardia al asunto del murete. Con intrépidas reporteras de investigación, sin duda.

Ay, el murete. Es que se parten. Qué risa con el muro de la azotea. Sólo tenía un metro de altura o así. No había que saltar al vacío ni nada. Jordi Sànchez, el acusado, recogió el sentido de la escena con un talento ingenioso del que no teníamos noticia. Lo habrá desarrollado en prisión preventiva. Lo de la secretaria, vino a deponer, era una película de Misión imposible. Con Tom Cruise. El tipo está informado. Y es que la mujer quería un helicóptero. Mira tú, como Artur Mas cuando los indignados le impidieron llegar al parlamento. Sólo que a Mas le pusieron el helicóptero –y a los indignados una condena– mientras que a del Toro le dieron la oportunidad de salir a las tantas por la azotea hacia el teatro contiguo y ahora la insultan. Logró salir a pesar de que el encargado del teatro sufrió un ataque de miedo cuando la misión estaba a medias. Todo era tan pacífico y guay aquellos días que hasta el del teatro temía que vieran salir por la puerta a la secretaria. Más probable: temía que se supiera que la había dejado salir. A ver si era traición a la república.

Tuvo miedo la secretaria, y lo declaró ante el tribunal. Pero eso no prueba la violencia, según el jurista aficionado más conocido como Toni Soler, productor que disfruta de contratos millonarios con TV3. Aunque ése es dinero por humor y de jurista va en serio. ¿O es de psicólogo? Que tuviera miedo, impartió a la grey tuitera, "puede ser (prueba) de estupidez, incompetencia, inestabilidad emocional o falta de cultura democrática". Una mujer tiene miedo, pero, ojo, que no de haber razón objetiva para que lo tenga. Puede que lo tenga porque es estúpida, incompetente o emocionalmente inestable. El jurista y psicólogo de todo al millón también nos ha salido machista. Sin novedad. A nadie atacan más rastreramente desde las filas separatistas que a las mujeres que les plantan cara o les perjudican con su testimonio, como del Toro.

La guasa del murete se ha aliñado, aquí y allá, con la gota de Fairy. Qué risa, un golpe de Estado con Fairy. Creo que nadie bromeó cuando se supo que el secuestro de los aviones que se lanzaron el 11-S contra las Torres Gemelas lo habían hecho unos islamistas provistos de cutters. Pero el humor separatista es muy particular. Es posible que lo del Fairy, para provocar que los policías resbalaran y así darles patadas, les haga mucha gracia. Pero el 1-O no fue una broma. La intentona de secesión no se tomó a chanza en ninguna parte. No se lo tomaron como una bufonada la mayoría de los españoles. No se lo tomó el Rey. Y media Cataluña, la que no es separatista, no se lo tomó como un nuevo gag de los sedicentes humoristas millonarios de la tele. Por eso salieron a manifestarse con banderas españolas el 8 de octubre en Barcelona.

Esta explosión de jocosidad separatista perseguirá ridiculizar el juicio y las acusaciones, pero lleva las risas tan enlatadas que resuena lo que va dentro: amenaza, acoso, intimidación.

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