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Cristina Losada

¿Quieren memoria? Pues tengámosla

Si se hace una lista de víctimas, en la que espero encontrar a algún familiar, yo quiero ver otra de las autoridades, jueces, altos funcionarios, militares, empresarios y otros miembros de la “sociedad civil” que sirvieron al franquismo

Cristina Losada
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El bipartito gallego se ha propuesto “sacar del silencio” y “rehabilitar” a las víctimas del franquismo en Galicia. No, no estamos en 1977, recién finiquitada la dictadura, ni en 1982, cuando el PSOE llegó al poder y tuvo trece largos años para hacer hablar, honrar e indemnizar a los represaliados. La prueba de que la Xunta sabe que estamos en el 2005 es que ha declarado el 2006 como año de la memoria histórica. El ejercicio memorístico consistirá en remover los archivos para elaborar una lista de víctimas, recopilar sus testimonios y los de sus familiares, y crear un centro que albergue todo ello en la isla de San Simón, que fue cárcel tras el golpe del 36.
 
A mí, la verdad, todo eso me parece poco. Hay que ir más allá. Pues tener una lista de víctimas y no disponer de una de los verdugos resulta inaceptable, tanto desde el punto de vista histórico como moral. Y puesto que la lógica de las iniciativas de la Xunta, que capitaneará el director general de Creación y Difusión Cultural, Luis Bará, abre un proceso de desfranquización en Galicia, no podemos contentarnos con los verdugos directos. Hay que investigar y publicar las identidades de los “colaboracionistas” con el régimen que hoy, tan ferviente como tardíamente, se repudia. Si se hace una lista de víctimas, en la que espero encontrar a algún familiar, yo quiero ver otra de las autoridades, jueces, altos funcionarios, militares, empresarios y otros miembros de la “sociedad civil” que sirvieron al franquismo.
 
Supongo que lo habrán tenido en cuenta. Confío en que sabrán qué ocurrió en Galicia en el 36. Imagino que se habrán tentado la ropa, que habrán mirado en el armario familiar por si alguno tiene dentro, apolillado, algún esqueleto franquista que les pueda dar un susto. Cuando el propio presidente de la Xunta es hijo de un militar, y no republicano, sería aconsejable la prudencia. Porque nada impediría, en la dinámica de la desfranquización, que los altos cargos tuvieran que presentar un pedigrí impecable y disculparse por los beneficios que les reportó ser hijos o nietos de franquistas. Prebendas tanto más intolerables cuando se comparan con los perjuicios que sufrían los derrotados. Espero ver, pues, escenas de petición de perdón y desagravio, como en cualquier “comisión de la verdad” que se precie. Y ello aceptando, como quieren sus promotores, que esto empezó en el 36, lo que les ahorra afrontar la violencia perpetrada por el bando del “bien”.
 
Pero me da que el bipartito y sus aguerridos antifranquistas retros creen que el único franquista que ha habido en Galicia es Fraga Iribarne, pese a que no tuviera edad para hacer la guerra. Deberían refrescarse la memoria. Leer, por ejemplo, los periódicos gallegos de la época. Desde algunos de ellos se jalea hoy la campaña contra la “amnesia”. He aquí lo que decía en portada, en enormes titulares, el Faro de Vigo, el 27 de julio de 1936: ¡Viva España! A este grito y al de Viva la República se ha alzado el Ejército español para impedir la implantación del comunismo en nuestra Patria. Y dentro había más. En ese estilo. Y no era el único.
 
De modo que si quieren recuperar la memoria, recuperémosla. Pero completa. Eso sí, no hay ningún seguro que cubra el riesgo que entraña remover el pasado fratricida. Y menos cuando se hace confundiendo memoria con historia, descontextualizando los hechos, y haciendo de la Guerra Civil un mal guión de buenos y malos. Vayan preparando los del gobierno sus certificados de limpieza.

Tertuliana de Es la Noche de Dieter.

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