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Cristina Losada

Tormenta para todos

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La próxima vez hablaremos con Atutxa. Él es el que está al corriente de las “maravillosas ofertas en hoteles de alto nivel” para los manifestantes de ¡Basta Ya! Precisamente por desconocer tales gangas nos quedamos algunos sin ir a San Sebastián el 13-D. Si nos lo hubiera dicho antes, ya nos hubiéramos agenciado algún vehículo para llegar hasta allí, que aunque pobres y de raza impura, o justamente por eso, queríamos estar con los que luchan contra el terrorismo, por la libertad, y contra los guetos etnicistas y ventajistas.
 
Pero ignorando el chollo hotelero, decidimos pasar la tarde de aquel sábado recogiendo adhesiones al manifiesto de ¡Basta Ya! en las calles de nuestra ciudad, que es Vigo. Y no nos fue mal. En dos horas y pico se acercó mucha gente y reunimos no pocas firmas, pese a que los vigueses, y los gallegos en general, han quedado hasta el gorro de tinglados políticos callejeros gracias a esos genios del “Nunca máis”, que creyendo despertar la conciencia política, la indigestaban con sobredosis de chapapote. Que sigan tan inteligentes.
 
En cambio, hay que desear que espabilen los políticos locales del PP y el PSOE. A los de Vigo se les informó de nuestra iniciativa y prometieron aparecer. Pero, ¡quia! Están muy ocupados en las batallitas municipales, que ciertamente en Vigo han sido duras,  y la gran batalla que se libra en España parece como si no fuera con ellos. Felices los que ignoran. Hasta que se encuentran con que la realidad les da un puñetazo en la nariz.
 
Si los dirigentes regionales y locales de los dos partidos que están pagando con vidas su defensa de la libertad y de la Constitución en el País Vasco no entienden, en el resto de España, lo que está en juego, y no actúan en consecuencia, estamos aviados. Y si lo entienden, pero se rigen por el cálculo de las probabilidades de foto, como ha podido ser el caso vigués, peor. En lugar de pensar qué publicidad ganaban viniendo, debían haber pensado cómo darnos publicidad. Claro que lo de verdad temible es que quieran seguir acogiéndose al beneficio de la ambigüedad.
 
En Galicia, donde el PP parece convencido de que se las ve con una versión domesticada del nacionalismo, y el PSOE se alía con él para ocupar poder, se rehuye la confrontación ideológica con los bloqueiros, excepción hecha del alcalde de La Coruña, quien no obstante demostró hace poco que sabe envainarse los principios si lo requiere el guión del poder. Ha sido un gran error pensar que el envite del nacionalismo excluyente estaba circunscrito al País Vasco. Y es una peligrosa estupidez adormecerse con un “aquí no pasa nada” cuando ya se ha abierto la caja de los truenos. ¿No se enteran de que va a haber tormenta para todos?
 
Lo primero que dijo el nuevo dirigente del BNG, Anxo Quintana, tras su elección hace unas semanas, fue que hay que negociar “un nuevo contrato con el Estado español”, al estilo de esos co-propietarios –pues eso en todo caso somos, que no inquilinos de España- que hablan de la Comunidad como si ellos no formaran parte. Prepárense los populares gallegos, porque tendremos también aquí movida estatutaria y anti-constitucional. Y no le servirán de nada al PP sus pleitesías y concesiones, como no le sirvió de nada a Corina Porro, la nueva alcaldesa de Vigo, leer en gallego su discurso de toma de posesión. Se lo reventaron al grito de “fascista”, como habían reventado el que hiciera en español el socialista Pérez Mariño.
 
No es sólo en San Sebastián donde hay que manifestarse, y no única ni principalmente en la calle. Aunque tal como están las cosas, se avecina una época de viajes, que quizá el señor Atutxa, dados sus conocimientos del sector, podía aprovechar para montar una agencia. Lo suyo es que él mismo fuera su primer client

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