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Cristina Losada

Urnas y tijeras

Las elecciones se adelantan para anticiparse a los recortes que deberán incluir los próximos presupuestos. El mismo propósito inconfesable que ha animado a Patxi López. Nadie se presenta a unas elecciones con un tijeretazo 'social' debajo del brazo.

Cristina Losada
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Hace tres años y medio, las autonómicas gallegas infligieron una significativa derrota a un Gobierno Zapatero que aún gozaba de sus días de vino y rosas. José Blanco, que fue el inspector Clouseau de aquella campaña, no se quedó a consolar a los suyos y la misma noche electoral salió de naja de Compostela. Las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas. En nuestro caso, socialistas y nacionalistas pudieron culparse mutuamente, lo que siempre es un alivio. Como fueron elecciones anticipadas y coincidieron con las vascas, se trazarán paralelismos con las que acaba de convocar el presidente de Galicia. Se dirá que si aquellas fueron el canto de cisne del de León, lo cual es muy atrevido, las de octubre pondrán el primer clavo en el ataúd del de Pontevedra. Pero lo único que se sabe con alguna certeza es que, celebradas las vascas y las gallegas, Rajoy dispondrá de dos años libres de citas con las urnas. Eso, incluso en el tempo acelerado de la crisis, equivale a un buen respiro.

La obtención de esa tregua electoral habrá pesado a la hora de adelantar las gallegas. Al hacerlas coincidir con las vascas se evita, además, el efecto contagio. Pero poca duda cabe respecto del primordial motivo: se adelantan las elecciones a fin de anticiparse a los (nuevos) recortes que deberán incluir los próximos presupuestos. Es, por cierto, el mismo propósito inconfesable que ha animado a Patxi López. Ningún gobernante se presenta motu proprio a unas elecciones con un tijeretazo social debajo del brazo. Aunque Feijóo pueda mostrar unas cuentas más apañadas que las de otras autonomías, a la economía española le queda mucho túnel y, por ende, mucho ajuste, ¡tanto más a las regiones! El votante premia la austeridad, a condición de que no le afecte.

Éste no es un momento dulce para el PP, pero socialistas y nacionalistas viven sus propios calvarios. Los últimos están en un proceso de balcanización y los primeros, enzarzados en luchas fratricidas. Tan es así que, nada más conocerse el adelanto, el aparato ha anulado las primarias. Si las hostilidades internas no lo impiden, el candidato será Pachi Vázquez, que es el auténtico y genuino Pachi Nadie. Igual Feijóo ha de temer menos a esos rivales que a la abstención entre su electorado. Unos porque esperaban de él que cumpliera sus promesas en política lingüística; otros, por su gestión de la crisis de las cajas. No se olvide que hay en Galicia decenas de miles de afectados por las preferentes. Convendrá prestar más atención al impacto electoral de ese problema que al efectismo de aventureros y pescadores en río revuelto.

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