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Cristina Losada

Y no es retórica…

Quizá porque lo que les importaba y les importa no es descubrir qué pasó, sino remachar el clavo que metieron entre el 11 y el 14-M: el gobierno del PP mintió y el gobierno del PP fue responsable de la masacre.

Cristina Losada
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Lo dijo el señor Cuesta en el preámbulo a su primera pregunta a Aznar. Lo dijo al manifestar su preocupación por las víctimas del atentado. Tal vez no fuera retórica su alusión a los que vieron sus vidas truncadas y conmocionadas por la masacre del 11-M. Pero a la vista de la sesión hasta puede dudarse de ello. La retórica reinó en las intervenciones de los comisionados. Una reina confusa, espesa, pomposa y cargante, que desbancó del primer plano a las preguntas que en rigor debían haberles ocupado. Ganó la retórica y se perdió la oportunidad de ofrecer a los ciudadanos, que por primera vez podían acceder a una sesión a través de una cadena de televisión pública, y ya era hora, la imagen de una Comisión de investigación que merezca tal nombre.
 
Muchos padres y madres de la patria dieron la impresión de no haber hecho sus deberes. Más que en las preguntas, repetidas, banales, conocidas, retóricas, empeñaron su esfuerzo en los largos y enrevesados, cuando no contradictorios, preámbulos y conclusiones. Se diría que no habían dedicado muchas tardes a definir los puntos que convenía dilucidar. Los diputados del frente pro gubernamental, o anti PP, que viene a ser lo mismo, se aplicaron a su juego favorito y lanzaron una desordenada carga de jabalinas sobre los lomos de Aznar, que a su vez las devolvía, por lo general, con más acierto y carga de profundidad. Pues si de dialéctica política se trata, el ex presidente les da sopas con honda. Tal vez se habían olvidado de cómo las gasta el del bigote.
 
Cuando una diputada dedica parte de su tiempo a inquirir si era él, Aznar, quien el 11 de marzo ocupaba la presidencia del Gobierno y si también eran lo que eran una larga lista de altos cargos hasta llegar a cierta Comandancia de la Guardia Civil, uno se inclina a pensar que en estos meses de Comisión algunos de sus miembros han perdido un tornillo o dos. Quizá nunca los tuvieron bien apretados. Quizá porque lo que les importaba y les importa no es descubrir qué pasó, sino remachar el clavo que metieron entre el 11 y el 14-M: el gobierno del PP mintió y el gobierno del PP fue responsable de la masacre. Unas veces, porque nos llevó a Irak, y otras –y en la misma intervención– porque no previno. Porque estaba, como decía el guión facilitado por el "PFFR", con la guardia baja. Sin darse cuenta de que Aznar podía sacar, como sacó, al "Comando Dixan" del baúl de los recuerdos.
 
La comparecencia de Aznar volvió a poner sobre el tapete la gran cuestión política del 11-M: la utilización electoral del atentado terrorista. Y en este punto, los socialistas mantienen, y mantuvieron en la sesión, dos proposiciones difícilmente conciliables: que el resultado de las elecciones no tuvo relación alguna con el atentado, y que el PP quiso influir en el resultado electoral insistiendo en que había sido ETA. Si se votó sin tomar en consideración la masacre, el supuesto intento del PP pierde relevancia. En todo caso, el PSOE se retrató en sus actos: su campaña entre el 11 y el 14 demuestra que sí importaba. Mejor dicho, se ocuparon con ahínco de que importara. Y eso, que quien cometiera el atentado importara a la hora de votar, es lo grave.

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