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Madrid

Daniel Portero

Inundaciones: un peligro que se repite cada vez más

Son los responsables de los municipios afectados y la propia Confederación Hidrográfica los que deben poner los medios para evitar los daños provocados por inundaciones.

Daniel Portero
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Son los responsables de los municipios afectados y la propia Confederación Hidrográfica los que deben poner los medios para evitar los daños provocados por inundaciones.

El pasado día 1 se produjo otro fenómeno de gota fría (DANA) que concentró, en poco más de dos horas de la madrugada, 40 litros por metro cuadrado en el municipio de Arganda del Rey (Madrid). Menos mal que no hubo desgracias personales, pero los daños materiales volvieron a ser de cientos de miles de euros. La historia se repite dos años después de aquellos daños millonarios de agosto y septiembre de 2019, cuando las calles de Arganda se convirtieron en ríos de agua con una capacidad destructiva fuera de lo normal, pues además arrastraban una gran cantidad de sedimentos.

En 2019 se desbordó la llamada bocamina, un canal de tierra de poco más de 2 metros de altura y 150 metros de longitud situado en la parte más elevada del municipio. A la bocamina llegan la gran mayoría de las aguas de lluvia de las cuencas del sureste de Arganda, y en aquel momento la limpieza de los cauces, responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Tajo, brillaba por su ausencia. Los arbustos y ramas se agolparon en la entrada de las obras de drenaje transversal que atraviesan la N-III (Avenida de Valencia) y desembocan en la bocamina, lo que provocó un embalse de agua que desbordó la propia carretera, provocando un daño mayor.

La bocamina es una infraestructura de propiedad municipal tipo túnel que funciona como un embudo, desgraciadamente, pues la sección hidráulica se va reduciendo a medida que avanza aguas abajo en el túnel. Además, éste, construido hace decenas de años pero sin ninguna reducción de sección hidráulica, se encuentra actualmente dentro del casco urbano, lo que es una temeridad no achacable al diseño original sino a los responsables municipales que permitieron las construcciones urbanísticas encima de esta infraestructura.

Pero lo verdaderamente peligroso es que, con lluvias intensas en cortos periodos de tiempo, se producen las mayores concentraciones de caudal. Este tipo de lluvias, como las registradas el 26 agosto y el 15 septiembre de 2019 y el 1 de septiembre de 2021, son las más dañinas, pues acumulan un caudal elevadísimo cuando hay grandes pendientes, como es el caso de Arganda. La problemática reside en que la construcción se ha concentrado en el valle y en las márgenes de un antiguo cauce, algo que no se debe diseñar ni ejecutar en ningún planeamiento urbanístico de ningún municipio.

Cierto es que el Ayuntamiento socialista de Arganda ha llegado a un acuerdo con el Canal de Isabel II para ejecutar una obra hidráulica de dos metros de diámetro y con un recorrido por la antigua carretera N-III (Avenida de Valencia), pero cuya recogida de aguas pluviales no abarca todas las cuencas vertientes en Arganda, lo que deja al municipio al albur de la meteorología. Actualmente, esta obra hidráulica, que solucionaría el problema de forma parcial, se encuentra en ejecución pero no en funcionamiento. De esta forma, la bocamina sigue siendo una obra inestable que puede ocasionar daños muy importantes, ya que continúa recogiendo gran parte de las aguas de lluvia de los terrenos adyacentes al municipio, y existe un canal de tierras de 150 metros de longitud antes de la entrada al túnel hidráulico que debería ser embovedado de forma urgente. Hay que recordar que en la DANA de 2019 (26 de agosto y 15 de septiembre) este canal de tierras se desbordó por la intensidad de las lluvias, ocasionando daños materiales millonarios. Se produjeron unos daños muy importantes en la línea 9 del Metro, entre las estaciones de la Poveda y Arganda, que provocaron la suspensión del servicio. Estos daños requirieron varias intervenciones, en cuya ejecución el Ayuntamiento de Arganda prestó poca colaboración.

Tuve la oportunidad de visitar Arganda el pasado día 1, al igual que hice en agosto y septiembre de 2019, y la bocamina se encontraba llena hasta la mitad en un momento del día que no estaba lloviendo excesivamente. La madrugada anterior, entre las 3 y las 5, la calle Juan de la Cierva, la calle Misericordia y la calle Real eran ríos con más de 80 cms de altura y una gran velocidad de agua, que terminaba embalsándose en las partes bajas del municipio y del polígono industrial o incluso en la propia línea 9 del Metro, que siempre hace las funciones de sumidero cuando el agua no es evacuada correctamente.

Por ello, insisto en la necesidad de que tanto la Confederación Hidrográfica del Tajo, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de Sánchez Castejón, así como el Ayuntamiento socialista de Arganda, dirigido por Pedro Guillermo Hita, den una solución integral al problema de las inundaciones, ya que las modificaciones de la meteorología debidas al cambio climático pueden llegar a ocasionar incluso daños mayores que no deseamos.

La Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Presidencia, dirigida por Enrique López y Carlos Novillo, tiene previsto un Plan Especial de Protección Civil, denominado Inuncam, que se aplica cuando se producen inundaciones en cualquier municipio de la región, pero son los responsables de los municipios afectados y la propia Confederación Hidrográfica los que deben poner los medios para evitar los daños provocados por inundaciones.


Daniel Portero de la Torre, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y diputado del PP en la Asamblea de Madrid.

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