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El gadget definitivo

Daniel Rodríguez Herrera

Parece clara una regla: todo aparato que no necesite de un gran tamaño para hacer su función o interactuar cómodamente con un ser humano va a terminar sus días como una función más de un teléfono móvil. (Volver)
loboe dijo el día 26 de Agosto de 2010 a las 13:50:50:

D. Daniel:

Creo que su afirmación "todo aparato que no necesite de un gran tamaño para hacer su función o interactuar cómodamente con un ser humano va a terminar sus días como una función más de un teléfono móvil" es muy afortunada, aunque quizás habría que matizarla un poco.

Aunque todo depende del punto de vista y sin querer entran en cuestione semánticas, más que funciones de un teléfono móvil, yo hablaría de funciones de un cacharro personal -que quizás no tiene nombre todavía- en el que se incluirán las conocidas y muchas más nuevas.

Además de ser nuestro GPS, nuestro monedero, nuestra tarjeta de crédito, nuestro DNI y nuestro historial clínico, incluirá funciones de monitorización sobre nuestro estado de salud, e incluso enviará alarmas al 091 si caemos desvanecidos en la calle o sufrimos un infarte.

Por supuesto, cuando el susodicho detecte que estamos contentos, pletóricos y felices, conectará con su homólogo de Hacienda para ponernos un recargo de "felicidad". Esta será una de las últimas aplicaciones del invento por parte del fisco que para esas fechas -calculo que alrededor del 2020- seguirá intentando cerrar el inmenso agujero que dejó un señor de apellido Zapatero.

punt dijo el día 26 de Agosto de 2010 a las 10:38:21:

[otokonoc] (casi te llamas "niño" en japonés: otoko no ko)

También yo tengo ese programa (bueno, uno de ellos, que hay varios). Primero en mi vieja iPaq y luego en mi no tan vieja Axim. De todos modos, las PDAs tenían un puerto infrarrojo tan debil que solo funcionaba como mando a distancia desde muy cerca del aparato a controlar. Algo muy útil para sacarte de un apuro, pero inútil para sustituir al mando a distancia de la TV.

Por cierto, creo que has ido a dar con una de las pocas funciones que los smartphones no heredan de los PocketPCs. Si no me equivoco, ningún modelo de smartphone incluye puerto infrarrojo (habrá excepciones, como con todo), de modo que el "gadget definitivo" va a dejar de poder utilizarse como mando a distancia, cosa que sus "abuelos" sí podían.

...O por lo menos así será hasta que los mandos a distancia empiecen a funcionar por bluetooth o cosa parecida.

Un saludo.

otokonoc dijo el día 25 de Agosto de 2010 a las 17:36:41:

Para PDA (mi vieja HP iPAQ lo tiene) ya existia un programa que tenia una bb.dd de aparatos electronicos para interactuar con ellos con la PDA, a modo mando a distancia. Era bastante configurable y venian muchos aparatos. Ademas para gastar bromas era estupendo.

punt dijo el día 25 de Agosto de 2010 a las 12:20:54:

Imagino que tiene parte de razón en todo esto, pero hay un principio universal de cumplimiento inexcusable: "quien mucho abarca, poco aprieta".

Por el momento, sigo siendo de los que prefiere un aparato para cada cosa (con las lógicas excepciones), tratando de que dicho aparato sea bueno en esa cosa (por ejemplo, siempre será mejor una cámara de fotos dedicada que la que viene integrada en un smartphone, cuyos requisitos de espacio condicionan unas ópticas bastante deficientes -aunque cada vez sirvan mejor para sacarle a uno de un apuro-, y hablo de cámaras compactas, no de reflex).

Además, el integrar funciones en los smartphones tiene un peligro del que muchos no parecen ser conscientes: por muchas funciones que integren, siguen siendo teléfonos. Esto, que a priori no tendría por qué representar peligro alguno, sí conlleva una serie de problemas.

Por ejemplo, desde hace un tiempo se han dejado prácticamente de fabricar PDAs (o PocketPCs, según la plataforma software que integren). Estos aparatos eran "ordenadores de bolsillo" y estaban diseñados para trabajar con ellos, pero ahora han sido sustituidos por los consabidos smartphones, aparatos a menudo bastante más potentes, pero que no dejan de ser simples "teléfonos". Eso significa que están diseñados para "mejorar la experiencia de usuario", pero entendiendo que sólo se habla del "usuario de teléfono móvil". ¿Qué aspectos se ven condicionados con este cambio de enfoque?

- Por ejemplo, cada vez se imponen más las pantallas capacitivas. De hecho, la prensa es unánime en glosar las virtudes de este tipo de pantallas (y virtudes no le faltan). Pero nadie dice que son pantallas muy imprecisas, ya que sólo se pueden manejar con el dedo (existen punteros, pero nada que funcione con la rapidez y precisión del puntero de pantalla resistiva). Esa importantísima limitación las hace inadecuadas para un trabajo serio con el terminal, por mucho que "la experiencia de usuario [de móvil]" sea fantástica: para jugar, ver archivos multimedia, navegar por internet y llamar por teléfono tal vez sea mejor, pero controlar un escritorio remoto, tomar notas manuscritas o trabajar con Office será un suplicio. Esa es la diferencia entre un ordenador de bolsillo y un teléfono con fuegos artificiales.

- De hecho, el futuro Windows Phone 7 de Microsoft parece que será un sistema operativo orientado a teléfonos, rompiendo con las capacidades profesionales de Windows Mobile (tengo entendido que desaparecerá la función de "copiar y pegar", entre otras maravillosas carencias). Eso sí, muy visual y muy manejable con los deditos. ¿Se imaginan a Miguel Angel pintando la Capilla Sixtina con pintura de dedos, tan habitual en guarderías? Pues MS sigue esa senda.

Al final, ¿está bien que haya este tipo de gadgets? Por decontado que sí, pero sólo si esto no implica la desaparición de otros aparatos que cumplen mejor con sus respectivas funciones que los consabidos smartphones. Si se cumple que "todo aparato que no necesite de un gran tamaño para hacer su función o interactuar cómodamente con un ser humano va a terminar sus días como una función más de un teléfono móvil", está claro que vamos a salir perdiendo con el cambio.

Un saludo.

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