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Malas ideas y sus consecuencias

Las malas ideas no son algo que aparece sólo en los libros y de las que se ocupan los expertos y estudiosos; las malas ideas tienen malas consecuencias. Por eso hay que luchar siempre contra ellas y procurar evitar que triunfen

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Hace un par de semanas les protestaba a ustedes por la nueva campaña de Amnistía Internacional contra los videouegos, que partía de la absurda premisa consistente en eliminar de la ecuación la libertad de elección y la responsabilidad individual del hombre para trasladarla a la sociedad. Desgraciadamente, no sólo habrá ignorado todo el mundo mi llamamiento a no sufragar a la AI, sino que algunas autoridades han decidido emplear su informe para boicotear a uno de los juegos criticados por la multinacional: Gran Theft Auto: San Andreas.
 
Hace unos años, hubo otro juego que creó agrias polémicas: Carmageddon. Los jugadores ganaban puntos por atropellar a inocentes viandantes, consiguiendo más puntos si lo hacían de forma artística (por ejemplo, con la parte trasera del coche mientras se derrapa). El juego era muy malo y había que prohibirlo. Pero nadie dijo nada sobre la película en que se basó. Quizá porque la censura en medios de expresión conocidos y manoseados como el cine no es bien vista pero la que se ejerce contra otros más nuevos como los videojuegos se ignora o se aplaude.
 
El Metro de Madrid, dependiente en buena parte de la liberal Esperanza Aguirre, ha decidido retirar los anuncios del polémico juego que había en sus estaciones. Como empresa privada, tendría todo el derecho del mundo a escoger qué productos se anuncian y qué productos no. Como empresa pública, en cambio, al hacerlo discrimina entre sus ciudadanos; en este caso, entre los empresarios políticamente correctos y los que no lo son, a la que se impide el acceso a una plataforma publicitaria de forma legal porque a gente poco recomendable se la ha metido en la cabeza que jugar es lo mismo que actuar, y diseñar juegos lo mismo que la ingeniería social a la que son tan aficionados. Esta medida sería equivalente a retirar los anuncios de productos catalanes de las estaciones de metro porque Carod ha promovido el boicot a Madrid 2012. La única diferencia es que un caso es correcto para los oídos de los ungidos y el otro sería un escándalo de primer orden.
 
Las malas ideas no son algo que aparece sólo en los libros y de las que se ocupan los expertos y estudiosos; las malas ideas tienen malas consecuencias. Por eso hay que luchar siempre contra ellas y procurar evitar que triunfen, ya sea en artículos de prensa o en discusiones de sobremesa con los compañeros de trabajo. Yo, por de pronto, lucharé también jugando a Grand Theft Auto: San Andreas en cuanto salga al mercado para mi PC.
 
Daniel Rodríguez Herrera es editor de Programación en castellano.

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