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Nokia contra Quadroid

La mezcla del sistema de Google y los chips Qualcomm se está configurando como una alianza casi imbatible, que algunos ya denominan Quadroid, en recuerdo de aquel WinTel que ha reinado en los ordenadores personales.

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Entraba dentro de lo previsible que Nokia apostara por un sistema operativo para móviles desarrollado fuera de la compañía. Incluso puedo imitar a los gurús y recordar que yo ya lo había dicho (TM). Pero la opción previsible, por la que casi todos apostaban, era Android. Sin embargo su nuevo jefe, Stephen Elop, el primero en dirigir la compañía sin ser finlandés, ha apostado por el poco exitoso sistema operativo de su antiguo patrón, Microsoft.

Windows Mobile fue el sistema operativo por excelencia de los primeros móviles de gama alta capaces de hacer cosas más propias de un ordenador o las agendas electrónicas que existían entonces. ¿Las recuerdan? Pero empezó a ser desplazado y ya desde que las Blackberry comenzaran a popularizarse se convirtió en un sistema progresivamente residual. Así que Microsoft dio un golpe en la mesa y lanzó un Windows Phone 7 que, la verdad, presentaba un interfaz de usuario que parecía más propio de Apple que el del Iphone, cargándose los iconos y orientándolo hacia los datos del usuario en lugar de hacia las aplicaciones que trabajan con ellos.

El problema es que el mercado ya está repleto de otros sistemas operativos y los fabricantes disponen de Android gratis, sin tener que pagar licencia, y siendo código abierto pueden modificarlo cuanto quisieran. Microsoft lanzó el sistema en noviembre y no parece que se haya hecho con mucho hueco en el mercado, alcanzando un 3% de los móviles vendidos en el último trimestre de 2010 en EEUU. El acuerdo con Nokia, por tanto, tiene mucho sentido para Microsoft. Es su oportunidad de tener su sistema instalado en un buen montón de teléfonos que se venderán razonablemente bien, porque un Nokia sigue siendo un Nokia. Más o menos. Pero ¿y para la empresa finlandesa?

Posiblemente, la razón no haya sido técnica. Ha ganado el que puso más sobre la mesa. Nokia sabía que necesitaba un sistema ya construido, que funcionara y que pudiera adaptar con relativa facilidad. Un buen número de fabricantes satisfechos, incluyendo la resucitada Motorola, son prueba de que Android podía servir. No tengo dudas de que los técnicos de Microsoft instalaron el Windows Phone en más de un teléfono de Nokia para demostrar que también ellos podían. Puestos en aparente igualdad, gana el que más necesita a Nokia y, por tanto, el que más está dispuesto a dar.

La duda es si a largo plazo el acuerdo tiene sentido. Los creadores de sistemas operativos para móvil empiezan a contar con una desventaja que los rivales de Windows llevan décadas sufriendo: la tiranía del estatus quo. Cada vez hay más recursos humanos y materiales invertidos en IOS y Android. Según crezca la potencia de los móviles y más complejas sean las aplicaciones menos saldrá a cuenta hacerlas también para Blackberry, Windows, Palm, Meego, etc. Además, la mezcla del sistema de Google y los chips Qualcomm se está configurando como una alianza casi imbatible, que algunos ya denominan Quadroid, en recuerdo de aquel WinTel que ha reinado en los ordenadores personales, con Windows corriendo en procesadores Intel, y los fabricantes luchando en precio y diseño para diferenciarse.

Pero este nuevo estándar tiene aún más ventajas que el antiguo, porque Android es un sistema operativo de código abierto. Su desarrollo es cada vez más rápido. El tiempo que se tarda en sacar un móvil al mercado desde que se empieza a diseñar se acorta, así como el de su reinado en el mercado. El Motorola RAZR fue el móvil más vendido en EEUU durante cinco años hasta que apareció el Iphone. Android ha hecho imposible que eso vuelva a suceder. ¿Podrá sobrevivir mucho tiempo una plataforma cerrada frente a esta marea?

Hay quien llama al matrimonio entre Nokia y Microsoft NoWin (no gana). Los hay con mala leche.

Daniel Rodríguez Herrera es subdirector de Libertad Digital, editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vocal del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

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