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Daniel Rodríguez Herrera

Turismo espacial

los nuevos pioneros piensan que lo lograrán y que en el 2050 viajar al espacio será de lo más común

Daniel Rodríguez Herrera
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El desembarco del sector privado y el exitoso vuelo del SpaceShipOne han llevado al turismo espacial al novedoso terreno de lo posible. Las inversiones de millonarios como Paul Allen y, especialmente, Richard Branson, el propietario de Virgin, es probablemente el mayor indicio de que quizá en una década podamos tener un turismo espacial, caro, pero real. No obstante, aunque no sea la costumbre de ninguno de los dos, los empresarios exitosos también tienen fallos y pierden dinero en iniciativas que no terminan por llegar a ninguna parte.
 
El posible talón de Aquiles del vuelo espacial no es el coste. Lo es, sin duda, para usted y para mí, pero para los millonarios que quieren viajar al espacio el verdadero problema es el riesgo. Los cohetes construidos por los Estados Unidos desde los años 80 han explotado en un 5% de los lanzamientos. Las lanzaderas en un 2%. Se ha recorrido mucho camino desde el 12% de los años sesenta, pero resulta difícil imaginar quien va a pagar un par de millones de dólares para un breve viaje con semejantes probabilidades de morir. Aún cuando siempre haya gente que escala el Everest pese a que el riesgo es aún mayor, no son los mismos que tienen todo ese dinero.
 
Sin embargo, quienes se han lanzado en esta aventura no están de acuerdo con que el SpaceShipOne y sus futuros sucesores sean comparables a los cohetes de la NASA, ni que el riesgo de éstos sea extrapolable. Anteriormente lo importante era llegar y, teniendo la tecnología que lo permitía, empezar a reducir costes y riesgos de la misma. Con la nave de Burt Rutan, primero se ha construido algo con lo que hacer pruebas asequibles e irlo mejorando hasta lograr que saliera de la atmósfera. Utiliza un tipo completamente distinto de cohete, que elimina algunos de los riesgos de los anteriores, posible gracias a que ni despega de tierra ni alcanza alturas tan alejadas del suelo.
 
Sin embargo, es cierto que reducir el riesgo a niveles aceptables es un reto enorme. Un fracaso, un accidente en el peor momento, pueden llevar a la industria a la oscuridad durante mucho, demasiado tiempo. Evidentemente, los nuevos pioneros piensan que lo lograrán y que en el 2050 viajar al espacio será de lo más común. Pero, ¿qué iban a decir si no?
 
Daniel Rodríguez Herrera es editor de Programación en castellano.

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