Menú
Daniel Rodríguez Herrera

Windows "State" Vista

Es un hecho frecuentemente olvidado que, pese a la retórica sobre la defensa de los consumidores con que se suelen defender, las leyes de regulación de la competencia nacieron impulsadas por empresarios poco eficientes.

Daniel Rodríguez Herrera
0

El nuevo Windows Vista podrá presumir, por decir algo, de ser el primer sistema operativo desarrollado a pachas entre una empresa de desarrollo de software –Microsoft, por si lo habían olvidado– y un montón de burócratas actuando en defensa de los rivales de Microsoft; la Comisión Europea. Pese a que la versión final deberá ser completada el 25 de octubre, según las fechas a las que se ha obligado el gigante de Redmond, la semana pasada Microsoft ha accedido a hacer algunos cambios para complacer a la Unión Europea o, para ser más exactos, a las compañías de software que se han quejado a la Unión Europea.

Es un hecho frecuentemente olvidado que, pese a la retórica sobre la defensa de los consumidores con que se suelen defender, las leyes de regulación de la competencia nacieron históricamente debido a la presión que empresarios poco eficientes ejercieron sobre políticos como el estadounidense John Sherman. Algo parecido sucede aquí. Empresas creadoras de software como Adobe, McAfee y Symantec han protestado por diversas tecnologías que Microsoft planea incorporar tanto a Vista como al próximo Office porque les dificultan la vida. Adobe, principalmente, porque el próximo Office permitirá guardar los documentos como PDF directamente, algo que los usuarios agradecerán. Pues no, al final Office no incorporará esa capacidad gracias a la labor de cabildeo en Bruselas. Sin duda, los usuarios estarán enormemente agradecidos a la Comisión de que les haya librado de esa característica tan molesta.

Lo de las empresas de antivirus es aún más escandaloso. Vista incorporará en sus versiones de 64 bits (que previsiblemente no vayan a ser las más vendidas ni mucho menos) una tecnología llamada Patch Guard, cuya misión es impedir que nadie, absolutamente nadie, Microsoft incluida, pueda cambiar el núcleo del sistema operativo mientras éste está funcionando. No creo que haya nadie con mínimos conocimientos de seguridad que piense que es algo perjudicial. Pero perjudica, parece ser, al negocio de estas empresas, de modo que tendrán que diluir esta mejora incorporando sistemas para que las aplicaciones de estas compañías puedan acceder al núcleo; esas empresas y cualquier otro con peores intenciones, claro.

En cuanto al sistema operativo en sí, he estado probando la última versión previa a la final. Lo cierto es que no me han funcionado demasiadas cosas; el Live Messenger de la propia Microsoft se cerraba cada dos por tres y ni siquiera funcionaba el instalador de Flash para Firefox, lo que le hace a uno dudar de la calidad de la versión final, demasiado cercana en el tiempo a ésta. Me ha parecido un sistema más cómodo que XP y mucho más espectacular visualmente, aún sin llegar a los extremos de Mac OS X o Linux empleando XGL/Compiz. Reconoció él sólo todo mi hardware y la configuración de red, lo que hizo mucho más cómoda la instalación comparada con la de XP. Quizá la mayor mejora de productividad sea la inclusión de buscador en prácticamente todos los sitios donde quepa imaginarse uno. Pero quizá sea mejor esperar a la versión final para hacer un juicio completo.

Muchos auguran el fracaso de este nuevo lanzamiento, que ha provocado el escepticismo en buena parte de su clientela natural. Puede ser, aunque también es cierto que con Windows XP sucedió lo mismo y ahora está instalado en la mayoría de los ordenadores personales de los escépticos de entonces, yo incluido. Lo cierto es que se dan algunos cambios con respecto a 2001. Primero, la importancia del sistema operativo es menor que entonces, debido a que casi todo lo hacemos en Internet. Segundo, ahora Microsoft tiene una mucho mayor competencia  por parte de Apple. Y tercero, Vista es mucho más caro e incorpora numerosas restricciones a lo que el usuario puede hacer de las que carecía XP, como las medidas antipiratería o la gestión de derechos digitales (DRM). Pero aún así me da que va a ser un éxito. Eso sí, puede que el último.

Daniel Rodríguez Herrera es subdirector de Libertad Digital, editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vocal del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

En Tecnociencia

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation