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David Horowitz

Conspiraciones judías en el Huffington Post

He de hacer un inciso con una pequeña revelación personal: yo no formo parte de los doce principales, pero sí estoy, al parecer, en la "segunda fila", que incluye a Joe Lieberman, Charles Krauthammer, Jackie Mason, Ron Silver, Ted Koppel o Ken Pollack.

David Horowitz
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Al parecer es la temporada de las reposiciones de los famosos Protocolos de los sabios de Sión o de variaciones de lo mismo. Es el tiempo de las manidas paranoias en torno a que los judíos, aunque una fracción reducida de la población del mundo, sin embargo lo controlan. La consecuencia implícita (y nunca estudiada) es que la mayoritaria fracción no judía de la raza humana es demasiado estúpida o demasiado patética para frustrar estos designios. Obviamente, el actual foco de atención de este desfile de conspiraciones está centrado en el libro de Walt y Mearsheimer, The Israel Lobby, que explica que los hebreos mueven los hilos de Bush y Cheney y también modelan los medios y la cultura que les convencen. (Qué lástima que alguien se olvidara de decirles a los judíos de Hollywood que hicieran una película sobre el islamofascimo o en apoyo a la aventura en Irak.) Pero el impresionante predominio de esta forma de pensar por todo el espectro político "progresista" puede juzgarse mejor a través de una columna de la ex agente del FBI, ex republicana y ahora detective de judíos, Coleen Rowley, en el Huffington Post.

El artículo de Rowley se titula delicadamente No dude nunca de que un grupo reducido pero serio y dedicado de neocon puede destruir el mundo (si les dejamos). Su tesis es la estándar de la conspiración judía: la derecha que gobierna el Partido Likud en Israel quería una guerra contra el inocente, frágil e inofensivo Irak. Por tanto, la delegación servil del Likud en América puso a trabajarse a los Bush (y los medios) para lograr que sucediera. Citando una autoridad de blogs de extrema izquierda, Rowley enumera a los doce principales neocon de América –o "los doce del patíbulo"–, incluyendo en la lista a Paul Wolfowitz , Douglas Feith, Irving Kristol, Richard Perle, John Bolton, Norman Podhoretz, Robert Kagan y Michael Ledeen. He de hacer un inciso con una pequeña revelación personal: yo no formo parte de los doce principales, pero sí estoy, al parecer, en la "segunda fila", que incluye a Joe Lieberman, Charles Krauthammer, John Podhoretz, Jackie Mason, Ron Silver, Ted Koppel o Ken Pollack.

Para explicar la lista cita con aprobación al blogger que se la proporciona: "Los neocon son periodistas y políticos judíos conservadores vinculados a la derecha israelí del Likud que apoyan el imperialismo corporativo, político, cultural y militar de los Estados Unidos con el uso de la Guerra Mundial preventiva si es necesario (...) con el fin de deshacerse de la amenaza musulmana". En otras palabras, el Gran Satán y el Pequeño Satán están a la caza de musulmanes por todo el mundo y en eso consiste realmente la guerra contra el terror. Y es el Pequeño Satán la fuerza que está detrás de todo.

Siendo justos con Rowley, hace un tibio intento de matizar la radical judeofobia que refleja la lista. Según Rowley, la raíz del mal está formada "en su mayor parte" por judíos. Pero "en su mayor parte" no hace realmente justicia al diseño de la lista: el cómico judío Jackie Mason, pero no el cómico gentil Dennis Miller; el actor judío Ron Silver, pero no el actor gentil Jon Voight; el periodista judío Ted Koppel (¿Ted Koppel?), pero no el gentil Sean Hannity; David Horowitz, pero no Christopher Hitchens o Victor Davis Hanson; incluso incluyen a Ken Pollack, partidario del incremento en Irak, pero no su coautor Michael O'Hanlon, que sólo llega a ser su "amigo". Si semejante selección no es antisemitismo, ¿qué es antisemitismo?

Y después está la teoría: los judíos son responsables de la guerra en Irak. En realidad, el Gobierno del Likud se opuso a la guerra en Irak porque su principal preocupación era Irán y el ejército iraní acampado en la frontera norte de Israel, Hezbolá. La principal preocupación de Rowley al escribir el artículo, por supuesto, es proteger a Irán de cualquier presión neocon que pudiera interferir en sus genocidas y yihadistas ambiciones. Según Rowley –y ésta es una amenaza inminente– los neocon están inventándose una nueva agresión: "Han dado la señal de salida al belicista de primera categoría Michael Ledeen, con su libro Iranian Time-Bomb programado para saltar a las ondas y a las estanterías en la conveniente fecha de la víspera del 11 de Septiembre."

¿Cómo puede llegar el Huffington Post a publicar esta basura ignorante y venenosa? Lo hace porque se la cree. Por supuesto, si un judío patriota llegase a señalar que Rowley y el Huffington Post están simplemente repitiendo a pies juntillas la propaganda de los propios islamofascistas, habría un clamor de indignación desde las filas progresistas: ¿Cómo se atreve usted a cuestionar cuáles son sus lealtades en esta guerra?

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