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Placas conmemorativas

David Jiménez Torres

Nada nos impide recordar que dos generaciones de nuestros predecesores se vieron cercenadas; que chavales como nosotros ofrecieron mayores sacrificios de los que jamás se nos pedirán. (Volver)
Erbilyos dijo el día 27 de Marzo de 2009 a las 22:06:41:

Me gustaría aprovechar tu melancólico artículo para recordar estas palabras de John Stuart Mill: "War is an ugly thing, but not the ugliest of things. The decayed and degraded state of moral and patriotic feeling which thinks that nothing is worth war is much worse. The person who has nothing for which he is willing to fight, nothing which is more important than his own personal safety, is a miserable creature, and has no chance of being free unless made or kept so by the exertions of better men than himself."

Oboe dijo el día 27 de Marzo de 2009 a las 17:36:04:

Hola David:
La verdad es que esas placas que conmemoran el recuerdo de los caidos son impresionantes. Otros monumentos conmemorativos de héroes y campañas napoleónicas, victorianas, del Blitz y de la SGM en general pueden encontrarse en Londres y otras ciudades de Old Blighty, pero ninguno de ellos supera en patetismo y tristeza a los de la PGM. Hace ya muchos años, pasé cinco meses felices en Oxford estudiando inglés y saqueando las estanterias de Blackwells. Durante este tiempo, hice las obligadas visitas a los colegios de la ciudad y, en todos ellos, me encontraba con ese recuerdo de toda una generación sacrificada en la guerra de 1914: el Somme, Arrás, Passchandaele, sobre todo Passchandaele, Gallipoli, Mesopotamia, Palestina, África Occidental...Para nosotros, con nuestra mentalidad, es muy difícil, si no imposible, entender semejante grado de sacrificio y compromiso por parte de gente tan joven. Y tal vez sea duro recordarlo ahora, pero Europa era así en 1914: el patriotismo llevaba a los hombres a arrostrar cualquier penalidad y peligro, no importa lo alto que fuera el precio. Es algo que debemos comprender bien a la hora de contemplar esas placas y leer esos nombres; ellos, los caidos, pensaban que morir en Flandes, o donde fuera, valía la pena y no se sentían desgraciados por tener que vivir aquellas circunstancias. Y eso no quiere decir que estuvieran deseando morir por su patria; además, ese sería un afán, cómo decirlo, ¿exageradamente escandaloso?, para el carácter británico. Somos nosotros, los que hemos venido después, los que hemos querido ver su sufrimiento como algo absolutamente inútil y sin sentido. Craso error, ellos sabían muy bien porque luchaban y morían.
Que esa mentalidad incrédula ante el último sacrificio que un hombre puede hacer por su patria es la que impera hoy en día, es la políticamente correcta, queda meridianamente claro en los actos de celebración en España del levantamiento patriótico de 1808. El Gobierno español ha pasado de puntillas sobre el evento, seguramente por creer que la conmemoración de esos hechos era una muestra de españolismo rancio y casposo, y ha hecho lo justo para salir del paso. Por el contrario, se le ha visto más cómodo identificándose a través de la Vicepresidenta con los afrancesados; recordemos con Fernández de la Vega iba regalando, seguro que no con su dinero, ejemplares de "Los afrancesados" de Miguel Artola, y loando la figura de aquellos traidores a España, todo lo ingenuos y bienintencionados que se quiera, pero traidores al fin.
Si es verdad que los muertos se revuelven en sus tumbas, los mártires de nuestra lucha por la independencia frente a Napoleón se habrán estremecido en las suyas al saber de un comportamiento público tan vergonzante.
Más afortunados, sus colegas británicos en la Eternidad pueden descansar tranquilos y en paz; a ellos, sus descendientes, aunque no entiendan muy bien lo que hicieron, todavía los recuerdan como lo que fueron y son: héroes de la patria, hombres de honor, gente de bien.
Descansen todos ellos en paz.

Erbilyos dijo el día 27 de Marzo de 2009 a las 08:55:01:

Aquí resultan indicadas las palabras de John Stuart Mill: "War is an ugly thing, but not the ugliest of things. The decayed and degraded
state of moral and patriotic feeling which thinks that nothing is worth war is
much worse. The person who has nothing for which he is willing to fight,
nothing which is more important than his own personal safety, is a miserable creature, and has no chance of being free unless made or kept so by the exertions of better men than himself."

paserifo dijo el día 27 de Marzo de 2009 a las 03:11:22:

Ojalá no nos pidan nunca los viejos que demos la vida por ellos.
Para mí, la más tremenda película de terror jamás hecha es “Johnny cogió su fusil”. Si hay algo peor que morir joven es vivir traicionado. Por eso pienso que es mejor el individualismo, el egoísmo bien entendido, el no someterse a ciertas cosas que, simplemente, no merecen la pena.
Por ejemplo, opino que no merece la pena dar la vida propia por nadie. Ni siquiera por la madre, pues si se entera se va a llevar un disgusto que se queda en el sitio.
Tenemos ‘suerte’ de vivir en paz y con una cierta prosperidad, a pesar de la crisis. Pero para mantener la paz y la libertad hay que recordar siempre el sufrimiento y la destrucción que hace menos de un siglo tuvo lugar en Europa –en mayor medida– y en el resto del mundo.
En España no tenemos respeto por la Historia ni por nuestros ancestros. Deberíamos copiar a los japoneses la fiesta del día del respeto a los ancianos, Keirō no hi, que se celebra por el equinoccio de otoño, concretamente el tercer lunes de septiembre. También necesitamos un día de recuerdo a los combatientes caídos y víctimas de las guerras mundiales, de todos los bandos, y separar esa conmemoración de la cosa militar, que provoca rechazo en tanta gente.

En fin, tampoco creo que sea tan difícil ni que requiera mucho dinero recordar el pasado para no repetir los viejos errores. Aunque si no hay voluntad para una cosa tan justa, pues es evidente que algo está fallando.

Salud

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