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David Vinuesa

'Atlético Friday' en Liverpool, goles en contra a los mejores precios

El Atlético sigue dependiendo de sí mismo, pero la imagen de Anfield fue nuevamente muy mala.

David Vinuesa
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El Atlético sigue dependiendo de sí mismo, pero la imagen de Anfield fue nuevamente muy mala.
Atlético Friday en Liverpool, goles en contra a los mejores precios. | Cordon Press

Sin defensa y regalando todo lo que se te cruza por tu área no se puede ganar ni en Anfield ni en Móstoles. Punto final. Ayer el Atlético de Madrid no perdió en Liverpool porque el equipo de Klopp fuese netamente superior al cuadro de Simeone o porque se viese la mejor versión de jugadores como Salah o Mané. Tampoco por las bajas. No. No perdió por eso. El Atlético perdió en Anfield y pudo ser goleado porque a día de hoy toda la calidad que tiene en ataque y en el medio se diluye cuando echa la vista atrás. Pánico total en la retaguardia. Un Halloween eterno con los centros laterales. ¡Con tres centrales y pánico en los centros laterales! Cholo, que no, que no puede ser.

Y sí, la defensa de un equipo no esta solo formada por los zagueros sino también por los centrocampistas y los atacantes, pero que te remate ayer uno de los más pequeños del equipo contrario, Diogo Jota, totalmente solo en el corazón del área sí es culpa en gran medida de tres centrales como Hermoso, Felipe y Giménez. No puede ser. Igual que no puede ser, como he dicho antes, que cada centro lateral sea un infierno para la defensa del Atlético. Primero hay que torpedear el centro rival, es decir, tapar bien la banda y después que los centrales demuestren el nivel que se les presupone en un equipo que la temporada pasada ganó una Liga como la española. Y encima en el 2-0, Mané se volvió a pasear entre centrales.

Sinceramente, sin unos mínimos defensivos da igual que Simeone apuesta por un 4-3-3, 4-4-2, 3-4-3, 5-3-2 o 24-53-35, porque va a dar igual. Tampoco importa que tu mentalidad sea más defensiva o más ofensiva. Si hagas lo que hagas defiendes mal, los planes nunca saldrán bien. De poco sirve que Joao Félix, Correa y De Paul generasen cierto peligro a principio del partido si de repente un centro fácil del Liverpool te lo acaba rematando un jugador que, por su tamaño, mete goles de cabeza en el FIFA, no en la realidad. 1-0 y fin. Si eres un flan atrás ya puede Joao Félix hacer dos chilenas, seis rabonas y siete caños que atrás te comes, como mínimo, los dos goles que se comió ayer el Atlético en Anfield.

Tienen que ponerse las pilas y ya. No pronto. Ya. En Mestalla mismamente. Porque el aficionado del Atlético no puede volver a vivir un partido en Anfield o en Madagascar en el que mire todo el rato el reloj esperando que se acabe el encuentro. Simeone no puede permitir eso y menos cuando está pasando una y otra vez este curso. Si fuese un día malo, ok, pero es que los días malos se han repetido con asiduidad independientemente de si al final se remontaba o no. Eso ha pasado en todos los partidos de este año salvo ante Barcelona y Betis. Esos dos partidos se ganaron fácil. El resto, infernales. ¿Qué tienen en común esos dos partidos? El pedazo de rosco que lucía en la portería de Oblak al final del partido. Lo que hay que hacer está clarísimo y por supuesto depende de los jugadores y también de Simeone, que para lo bueno y para lo malo es el líder. Y ojo, si esto no mejora, aunque creo que los que hay ahora pueden callar bocas todavía, la temporada que viene en vez de buscar Vlahovics o Vlahovacs para la delantera se buscan Godines, Mirandas, Filipes y Juanfranes. Y si puedes pescar algo en enero, adelante.

Ahora bien, dicho todo esto y criticado todo lo que había que criticar, desde el entrenador hasta la defensa, vale ya de personajes de amarillo o de negro como el que ayer expulsó a Felipe, porque el fútbol es otra cosa. Que sí, que la defensa del Atlético fue ayer un circo, pero en los circos hay también payasetes y últimamente al circo rojiblanco están yendo los menos divertidos. El festival de la amarilla y de la roja solo pasa en territorio colchonero. Joao tiene los tobillos para el arrastre, sin embargo, las amarillas son para sus compañeros. Vale ya personajes de negro. Vale ya de decisiones basadas en egos y chulerías, porque ayer la sensación que da el colegiado es que le saca la roja a Felipe porque el brasileño no se acerca a escuchar unas explicaciones arbitrales que solo les valen a ellos para salir en la tele. Le sacas la amarilla y punto. No hay necesidad de que en tu casa te vean diciéndole a un jugador por qué le sacas una tarjeta que era fácil y sencilla.

En fin, que la noche fue soberana en Anfield. Eso sí, el Atlético está muy vivo en la Champions gracias al 1-1 entre Milan y Oporto. Tan vivo que si el Oporto no toma Anfield, el conjunto rojiblanco ni siquiera tendría la necesidad de ganar los dos partidos que le quedan. Le valdría con ganar al Milan en casa y empatar en Do Dragao si el Oporto no vence al Liverpool B. Rotará Klopp, pero Anfield en Champions no regala triunfos y menos con lo que se paga cada uno de ellos en la Liga de Campeones. Esas son las cuentas, pero ¿saben cómo se clasifica seguro el Atlético? Defendiendo bien y ganando los dos partidos. Así de sencillo.

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