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David Vinuesa

'Érase una vez un robo a España', Oscar a la mejor interpretación

El gol de Mbappé es en claro fuera de juego y no debió subir al marcador.

El gol de Mbappé es en claro fuera de juego y no debió subir al marcador.
Premios Oscar | Archivo

Lo he dicho una y mil veces y lo volveré a decir todas las veces que sean necesarias: estamos ante la mejor peor generación arbitral de nuestro país y posiblemente del resto del mundo. ¿Conocen a un tal Brad Pitt? Lo mismo les suena de alguna que otra película como ‘Érase une vez un robo a España". Perdón, me equivoqué. La película es ‘Érase una vez en Hollywood’. Pues ese tal Brad, que está apenas empezando en esto del cine, ha vivido menos de la interpretación que los colegiados y su séquito. Sí sí, como lo leen, Brad Pitt ha sacado menos partido de la interpretación actoral que los árbitros de la interpretación de las normas.

Lo que anoche pasó en San Siro en el Francia-España es otro ejemplo más de que cualquier tecnología o herramienta en las manos inadecuadas, es decir, en manos de incompetentes, puede ser una bomba de relojería a punto de estallar. El VAR es una bendición para el fútbol, lo sigo manteniendo, pero el VAR como tecnología, no como lo están usando en el cortijo arbitral español, europeo y mundial. Porque la excusa de que Eric García toca el balón antes de que este llegue a Mbappé y que por eso no se pita fuera de juego en el 1-2 francés es de primero de no haber jugado el fútbol en tu vida. Y ya no hablo de jugar al fútbol en la élite sino de haber disputado un Steaua del Grifo-Maccabi de Levantar en la liga de tu barrio con resaca. Jugando uno de esos duelos domingueros ya sabes que si eres defensor y el delantero se desmarca, tirarse al suelo para cortar un balón que va para el rival se produce porque te influye la posición del oponente. Tú no te tiras si sabes que el balón no va al delantero. Esto es tan sencillo que explicarlo me está provocando vergüenza ajena.

Mucho se habla de la "salvada", término que en el reglamento podría definir si la jugada de ayer es válida o no. Salvada es lo que se hacen los colegiados unos a otros cada fin de semana. Eso sí que es una salvada de museo. Siempre tienen una excusa y seamos claros con este tema de una vez por todas, la mayor parte de las normas se escriben no para mejorar el fútbol sino para establecer una vía de escapa interpretativo para los colegiados. Con las manos pasa siempre algo. Cada mano es una gala de los Oscar para ver quién interpreta mejor. Y así una detrás de otra hasta que el aficionado ya no sabe qué hacer ni qué decir. Nos están tomando por tontos y lo peor de todo es que aparte de tomarnos por tontos tienen mensajeros que además nos lo llaman a la cara sin cortarse un pelo. Si no te gusta, eres tonto y no lo entiendes. Si no te crees la interpretación, eres tonto porque no lees bien el reglamento. En conclusión, que encima de tomarte por imbécil te lo dicen a la cara. Alucinante.

Pues bien, volviendo a lo de antes y dando por hecho que la gente que hace las normas del fútbol ha jugado al menos un partido entre el Grifo y el Levantar, ¿qué pasó ayer en San Siro? ¿Vamos a volver a tirar de interpretaciones? ¿Se van a volver a cubrir las espaldas en plan Fuenteovejuna? ¿Vamos a seguir dando por bueno que un colegiado muy bien pagado y profesionalizado le diga a Eric García que lo mejor que podía hacer como defensa era dejar pasar el balón? ¿En serio? Imagina que no es fuera de juego, Eric la deja pasar y acaba igualmente en gol. A Eric lo matan hoy de nuevo. Le destrozan psicológicamente. Eso le pasaría a Eric, pero al colegiado nada de nada. Ese hombre y sus colegas de la sala VOR serán nuevamente desconocidos mañana y aquí no ha pasado nada. ¡C´est magnifique!

El arbitraje, nuevamente, nos privó anoche de ver qué habría pasado en un gran duelo entre España y Francia. Los nuestros, inferiores en plantilla y sobre todo en pegada, jugaron de maravilla gracias a los Gavi, Busquets, Oyarzabal y compañía. Por su parte Francia, más Francia que nunca, tiró del mejor jugador del mundo actual, Karim Benzema, para igualar la contienda. Era un partido precioso. Cada uno con sus armas. Un encuentro interesante para ilusionarnos con un equipo que, incluso siendo inferior en potencial, está tan bien entrenado y definido en su idea de fútbol que puede luchar contra cualquiera. Sin embargo, no nos dejaron disfrutar. Nos volvieron a tomar por tontos para después insultarnos a la cara sin ningún tipo de timidez. Pues nada, todavía tendremos que pedir perdón. Perdonad por no saber de arbitrajes, oh dioses del reglamento. Os dejaremos leche y miel al lado del pito en señal de clemencia. ¡Árbitros, los tontos que vienen a morir os saludan!

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