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David Vinuesa

¿Por qué sonríe tanto Joao Félix si es tan infeliz en el Atlético de Simeone?

El portugués, como se esperaba, está mucho mejor en su segunda temporada tras una primera de adaptación y aprendizaje.

David Vinuesa
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El portugués, como se esperaba, está mucho mejor en su segunda temporada tras una primera de adaptación y aprendizaje.
Joao Félix se atrevió con este control lleno de talento. | Cordon Press

Dice la leyenda que por Madrid se ve a un joven triste y melancólico llorando por las esquinas y escuchando con sus cascos fados mientras una pequeña lágrima se escapa de sus ojos. Como si de un cuento de Disney se tratase a ese príncipe portugués le habría cortado las alas un supuesto malvado que no deja que su talento aflore y que le retiene en una jaula de oro esperando matar su talento. "Oh, pobre Joao Félix", cantan los juglares. Esa es la leyenda, pero o Joao Félix puede suceder a Joaquin Phoenix como mejor actor en la próxima gala de los Oscars o, sorpresa, el chico sonríe porque es feliz en el Atlético de Simeone. 

La pregunta es sencilla y está en el titular de este artículo. ¿Por qué sonríe tanto Joao Félix si es tan infeliz en el Atlético de Simeone? Pues puede que sea porque no está triste. También es una posibilidad que sonría porque lo que le prometieron el año pasado se esté cumpliendo en el presente. Y quizá sonría porque siendo un simple adolescente, algo que se obvió desde el inicio porque costó 120 millones, ya ha logrado adaptarse, no solo al Atlético de Simeone, sino a Madrid y sobre todo a la ausencia de su hogar de toda la vida, Lisboa.

Lo que hace Simeone con Joao Félix o lo que hizo con Griezmann en su día es lo mismo que hizo Luis Aragonés con Fernando Torres. Exigir, tener paciencia y si es necesario collejas y más collejas para convertir a un niño en un jugador de élite. ¿Se vendió por aquel entonces que Luis Aragonés hacia infeliz a Torres? No lo recuerdo, pero sí tengo claro que cada vez que el 'Niño' habla del Sabio de Hortaleza lo hace como si de un padre se tratase. Por algo será y por algo Torres se convirtió en uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol español.

Ante el Salzburgo, el Atlético tuvo con Joao Félix lo que en su día no tuvo con Griezmann ante el Qarabag. Una estrella guiando el camino en el peor momento. El luso, pese a su supuesta infelicidad, se atreve con chilenas, controles a pierna cambiada, sombreros y además de todo eso le incorpora, por ejemplo, un doblete que vale oro en esta primera fase de la Champions. Y además este año, Simeone le mantiene en el once aunque le vea muerto de cansancio. Porque el Cholo sabe que si le exige un 10 a diario encontrará como mínimo un 9. Si le exige un 10 de vez en cuando, eso sí que destrozaría el talento de Joao porque sin exigencia será un jugador de Youtube. Con ella será un futbolista de balones dorados.

Esa fue la parte positiva del Atlético ante el Salzburgo, aparte de los tres puntos, pero no hay que obviar que los rojiblancos están sostenidos por una planificación deficiente que les hace rozar el fuego cada vez más. No se queman, dicen los resultados. Correcto. Pero se quemará si la defensa sigue haciendo aguas por los flancos. Y se quemará si Trippier y Lodi no descansan porque a alguien se le ocurrió la genial idea de jugársela con la rodilla de Vrsaljko y sin un recambio para el brasileño. Y también necesitará paños fríos para las heridas si lesiones como la de Costa o Carrasco acaban por detrozar físicamente a Luis Suárez, Joao, Correa o Koke. Eso sí, Thomas dejó 50 millones en las arcas y su salida era inevitable. Otra leyenda de juglares...

Simeone tendrá que meter en hielo a sus futbolistas más importantes a partir de ahora y, como sea, recuperar para la causa a fichajes que desesperan. Si Herrera sigue así, problemas. Si Vitolo y Lemar no aportan, más problemas. Así de claro y de mal planificado por parte de la directiva. Pamplona y Moscú esperan ahora a un Atlético cansado por el buen hacer físico y táctico del Salzburgo. Las mejores aspirinas para Simeone son las victorias, porque sin ellas el dolor de cabeza para encontrar soluciones en su pizarra rozarían la migraña.

Por cierto, que alguien encuentre la manera de dar descanso a Lodi y Trippier, porque los flancos son los puntos más débiles para hundir una nave.

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