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David Vinuesa

Solo el fútbol se quita la medalla de subcampeón y eso sí es un fracaso

En la mayoría de deportes nadie se quita del cuello la medalla de subcampeón.

David Vinuesa
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En la mayoría de deportes nadie se quita del cuello la medalla de subcampeón.
Adriana Cerezo y Mason Mount. | Archivo

El pasado sábado, España vivió con emoción y orgullo la plata olímpica conseguida por Adriana Cerezo en Taekwondo y tuve la suerte de ser uno de esos espectadores que vivió las idas y venidas de un combate tremendo. Es lo bueno que tienen los Juegos Olímpicos, que te ayudan a conocer y disfrutar de deportes que habitualmente no sigues. De hecho, siempre digo lo mismo: en los Juegos, la modalidad que menos me interesa es el fútbol.

Adriana Cerezo dio una lección de deportividad en el momento en el que más hay que demostrar ‘fair play’, es decir, cuando se pierde el mayor éxito posible por escasos segundos y por un solo punto. Adriana perdió el oro cuando lo tenía en la mano y ¿qué hizo cuando la derrota aún estaba sangrando de la herida reciente? Levantarse del suelo, secarse las lágrimas y buscar a su rival y a su entrenador para felicitarles. Más tarde, nuestra campeona subió al podio, recogió su medalla de plata y esbozó la mejor de sus sonrisas porque con solo 17 años había logrado un sueño que muchos no alcanzan en toda su vida. Ella, con las hormonas de la adolescencia atacando su mente, demostró más madurez que otros adultos en su situación.

Pues bien, justo después del combate me vino a la mente cómo se actúa en otros deportes cuando se pierde una final y me dio por poner este tuit:

En pocas horas el tuit tuvo bastante repercusión y analizando las respuestas me di cuenta de que la mayoría de insultos o críticas feroces venían de los amantes del fútbol. Y no solo lo vi yo sino que mucha gente que contestó a mi comentario también mencionaba que los "ofendiditos" eran mayoritariamente futboleros. Ojo, adoro el fútbol, ya lo sabéis. Es junto con el tenis mi deporte preferido, pero soy sumamente consciente de que en el balompié tenemos una cultura que engloba elementos viciados como la actitud, la falta de deportividad, la obsesión por catalogar de fracaso todo lo que no sea ganar el título, el endiosamiento de los protagonistas y también un periodismo, del que formo parte, que saca lo peor de esta profesión a base de extremismos y sketchs.

Pese a los comentarios críticos sigo pensando lo mismo sobre el tema de las medallas. Sigo viendo un postureo infantil quitarse la medalla de subcampeón de cara a la galería para demostrarle al mundo que no te gusta ser segundo. Como si hiciese falta demostrar que no te gusta perder una final. Solo falta ya que algunos jugadores se hagan un Tik Tok tirando la medalla por la ventana. Por eso comparé a Mason Mount en la final de la Eurocopa con Adriana Cerezo en los Juegos. Sé que no es lo mismo, pero ¿saben por qué no lo es? Porque hemos instaurado en el mundo del fútbol que solo vale ganar y lo repetimos una y otra vez. Está tan viciado el deporte rey que en España, por ejemplo, hemos pasado a catalogar como fiasco ganar Liga y Copa y no ganar la Champions. Y lo peor de todo es que la mayor parte de las veces dan lecciones de éxito y fracaso personas que desde el sofá o desde el periodismo jamás han estado cerca de lo primero. Son los ninis del deporte: ni ganan ni fracasan, porque directamente no han tenido opción.

¿Por qué no es lo mismo ser segundo en Liga, Champions, Eurocopa o Mundial que en los Juegos? ¿Por qué? ¿Acaso el fútbol es un deporte más sacrificado que el resto? ¿Duele más perder una final por la que has peleado durante un año entero que perder una por la que has estado entrenando cuatro años? ¿Tiene menos gen competitivo Adriana Cerezo que Mount por sonreír con su medalla al cuello? Ganar es ganar y perder es perder, independientemente del deporte en el que se produzca alguna de las dos cosas y tenemos que empezar a bajar de las nubes la supuesta superioridad competitiva del fútbol. Perder te tiene que doler, quemar si es necesario, pero jamás se debe despreciar ser segundo. Repito, se puede ‘odiar’ ser subcampeón, pero no despreciar todo lo que has conseguido para llegar hasta ahí. Guarda tu luto, llora las penas, entrena todavía más fuerte y después, como buen deportista, valora todo lo que has logrado para estar en el segundo cajón del podio.

No hay que confundir la falta de exigencia o la ausencia de ambición con saber competir y no me vale el ejemplo que muchos me han puesto de Don Luis Aragonés. Me recuerdan su discurso antes de la final de la Eurocopa en el que dijo el ya mítico "del segundo no se acuerda nadie". También está su famoso "ganar, ganar y volver a ganar". ¿Qué me quieren demostrar con eso? ¿Que Luis Aragonés hubiese catalogado de fracaso el papel de sus jugadores si no ganan a los alemanes en 2008? Estoy seguro de que no. Me consta además. Lo que hizo Luis Aragonés es motivar a los suyos para buscar el 10 y no quedarse en el 9. Les contó la realidad del deporte que practican. Sabía que la afición española pasaría de cantar "yo soy español" al "ya sabía yo que no ganaban" en cuestión de 90 o 120 minutos. Les pidió no conformarse sin despreciar lo hecho hasta ese momento. Eso no es quitarse la medalla de subcampeón si al final te la tienes que llevar a casa. Eso es buscar lo máximo. Así que, por favor, no manchen la figura de Luis para proteger sus argumentos.

En fin, algo hay que cambiar en nuestro país para que incluso Adriana Cerezo no tenga que pedir "perdón" a la afición por no ganar el oro como hizo en el primer vídeo que se publicó tras el combate. Como se nota que Adriana con 17 añitos ya sabe cómo se las gasta el tribunal de los éxitos y fracasos deportivos. ¿Perdón, Adriana? Perdón, nada. Gracias.

PD: un consejo, si me lo permiten. Si te duele perder que sea porque querías ganar, no porque un vecino, amigo, primo, cuñado o compañero de curro te esté esperando el lunes. Obsesionarse con eso sí es un fracaso.

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