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Los descubrimientos petroleros salvan bosques

Chevron y sus socios arriesgaron 100 millones de dólares perforando estratos de rocas más antiguos y nunca antes alcanzados. La apuesta fue un éxito y parece que ese nuevo sector producirá entre 10.000 y 15.000 millones de barriles de petróleo.

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El descubrimiento de nuevas reservas petroleras por parte de la Chevron en el Golfo de México podrán salvar a más de 40 millones de hectáreas de bosques en Estados Unidos. Esos bosques serían, de otra manera, talados para cultivar ineficientes substitutos biocombustibles del petróleo. ¿No es esto de interés para los ecologistas que se oponen a las perforaciones petroleras en las costas?

Chevron y sus socios arriesgaron 100 millones de dólares perforando estratos de rocas más antiguos y nunca antes alcanzados. La apuesta fue un éxito y parece que ese nuevo sector producirá entre 10.000 y 15.000 millones de barriles de petróleo, aumentando las reservas de Estados Unidos en 50 por ciento. Las otras petroleras no están hablando mucho de ello, pero el analista petrolero Wood McKenzie afirma que se trata de un hallazgo sensacional.

Contrastemos este hallazgo con la triste historia del etanol, derivado del maíz. El consumo de gasolina en Estados Unidos fue 134.000 millones de galones en 2003 y se requerirían 220 millones de hectáreas sembradas de maíz para reemplazar con etanol la gasolina que hoy consumimos. Eso implicaría no solamente dedicar a la producción de maíz todos los campos agrícolas que hoy tenemos en Estados Unidos, sino aumentarlos en un 25 por ciento.

Ni el etanol ni ningún otro biocombustible resultan económicamente factibles sin los inmensos subsidios aportados por el gobierno federal; es decir, dinero proveniente de los impuestos que pagamos. Pero más importante es el hecho de que en Estados Unidos no hay suficientes campos agrícolas para producir alimentos y biocombustibles a la vez.

Para complicar aún más el asunto, las siembras de maíz requieren mucho fertilizante de nitrógeno, en cuya producción se utiliza mucha energía, como también gran cantidad de pesticidas provenientes del petróleo, además de combustible para su fermentación. Así, el etanol proveniente del maíz aporta apenas un 25% más de energía de la que se utilizó en su producción. En conclusión: necesitaríamos producir 6 galones de etanol por cada galón de gasolina que dejemos de importar.

Si vamos a sacrificar nuestros bosques para evitar más emisiones de dióxido de carbono (CO2) por temor al calentamiento global, debemos comprender que el calentamiento moderno parece ser otro errático y moderado cambio dentro un ciclo climático natural de 1500 años, los cuales suceden desde hace millones de años.

© AIPE

Dennis T. Avery es académico senior y director de Asuntos Alimenticios Globales del Hudson Institute.

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